Cambios climáticos en la provincia y en la cuenca del Salado

RESUMEN
           
La Pampa Deprimida,que se extiende en unas 9.100.000 Hectáreas en el Centro Oeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, está expuesta a frecuentes inundaciones que han aumentado en los últimos treinta años debido a una mayor lluvia anual. Los problemas hidrológicos de la región debidos, a la débil inclinación del terreno (0,5 a 0,1%), baja altura  (en general menor de 100 m sobre el nivel del mar), la baja conductibilidad hidráulica (2x10 a la -7 m/s) y poca profundidad de los suelos, son agravados por este aumento de la precipitación pluvial. Se compara con otras regiones de baja pendiente pero con otras características geomorfológicas.
La armonización de la producción con las condiciones naturales, el reconocimiento de las limitantes y el marco de desarrollo económico necesario para disminuir las emergencias hídricas, son tratados en la presente comunicación.

INTRODUCCION

Casi todos los años se produce en alguna parte de la gran llanura Chaco Pampeana alguna inundación que deja su secuela de daños en poblados, vías de comunicación y actividad agropecuaria en general. Cuando las aguas se retiran el tema desaparece de los titulares de los periódicos e informativos y los proyectos de obras para solucionarlas o atenuarlas pierden peso político. Si bien esto provoca un perjuicio real en muchos casos que se requieren intervenciones necesarias, eficientes y por lo general locales, en otros el olvido puede ser beneficioso por que hace que no se implementen posibles soluciones bajo el apremio de la emergencia, a menudo inadecuadas y hasta perjudiciales.
Las regiones predispuestas a los exesos hídricos son de características comunes pero sus diferencias hacen que deban tratarse con conocimiento de sus particularidades geográficas, económicas y demográficas, cada caso en particular y sin generalizaciones a áreas extensas y "soluciones integrales" declamatorias y a menudo utópicas.
La Pampa Deprimida de la Provincia de Buenos Aires, con sus 7.000.000 Has dentro de la Cuenca del Salado y la de la Laguna Mar Chiquita (unas 10.000.000 Has la cuenca), gran parte de la misma afectada por periódicas inundaciones, es una de las zonas anegables más estudiada y con más proyectos, pero no bien comprendida todavía en su singularidad geográfica.


CUENCA DEL RÍO SALADO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS Y LAS INUNDACIONES EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

El clima de la Provincia de Buenos Aires está determinado por los vientos portadores de humedad provenientes del centro de alta presión del Atlántico Subtropical y por los secos y fríos del Sur y del Oeste que provienen de Patagonia y Cordillera. También influyen en su clima el efecto de oceaneidad y la corriente fría de Malvinas. Hay una marcada actividad frontal que provoca lluvias que totalizan unos 1000 mm anuales en la costa del Río de la Plata a unos 500 mm en Bahía Blanca. Al Sur de los 40° de Latitud predominan los vientos del Oeste que al desplazarse hacia el Norte penetran en territorio de la Provincia. Por su ubicación latitudinal entre 34° y 40° Sur, en el límite de la zona de influencia de los vientos húmedos del Este y los secos y fríos del Oeste y por ser una extensa llanura, las franjas ecológicas de la Pradera Pampeana, a saber: pradera húmeda al Noreste, estepa graminosa al Centro y estepa semiárida al Oeste de la misma; se presentan como franjas móviles según el clima del período geológico y de las variaciones climáticas menores en períodos históricos mucho más breves. Durante la última glaciación hace más de diez mil años, el Centro de Alta Presión del Atlántico estaba desplazado hacia el Ecuador y por lo tanto los vientos húmedos del Océano apenas alcanzaban estas latitudes. Formidables masas de hielo cubrían los Andes y dominaban el clima pampeano los vientos del Oeste provocando el avance del desierto sobre la pradera con el desplazamiento de los médanos hasta el centro de la actual Pampa Húmeda (25 de Mayo, Saladillo).
Nuestra perspectiva histórica de menos de quinientos años, es corta, los datos son aislados e impresisos, pero en las crónicas de la Conquista, Actas de Cabildos y relatos de viajeros se destaca una mayor frecuencia de la sequía en el clima pampeano. Al Sur del Salado se penetraba en "El Desierto" hasta muy avanzado el siglo XIX. Era un desierto sobre todo por la despoblación pero también por falta de agua superficial en los extensos períodos de sequía que provocaban gran mortandad de hacienda al secarse las aguadas naturales.
Desde que se dispone de registros pluviométricos sistemáticos con una continuidad de un poco más de cien años, se pueden detectar períodos más húmedos y más secos, pero de ningún modo ciclos climáticos, y mucho menos hacer proyecciones a futuro. En la Pradera Pampeana se produce una crisis climática por sequía predominante en las décadas de 1920 y 1930 con grandes voladuras de campos en el Oeste de Buenos Aires y en La Pampa y desecamiento de las Lagunas Encadenadas. (Casualmente coincidente con el Dust Bowl en el Medio Oeste Norteamericano) A partir de 1970 se instala un período húmedo que aparentemente continúa, la sequía de 1995 fué una interrupción, con desplazamiento de cien a doscientos kilómetros de las isohietas hacia el Oeste y Sudoeste.(Figura 1). En estos últimos veinte o veinticinco años se produce una mayor frecuencia de grandes inundaciones en la Cuenca del Salado como las de 1977; 1978; 1980; 1985; 1986; otoño de 1992 en la Cuenca alta Sur (Olavarría, Lapida, Gral. Lamadrid), en otoño de 1993 en la Cuenca alta Norte (Junín; Alberti; Roque Pérez; Gral Belgrano;etc.) finalmente extendida a toda la Cuenca y otoño del 1998 nuevamente en el flanco sur. En el Noroeste o Pampa Arenosa en 1973. Los grandes anegamientos de 1985-1986, cambiaron totalmente la fisonomía y aptitud productiva de toda una región hasta entonces subhúmeda o semiárida. Nuevamnete en 1998 y en 1999 grandes bañados ocupan las areas deprimidas entre las lomadas medanosas sin otra salida que la evaporación. En la región de las Encadenadas del Oeste anegamientos en 1985-1986 con  desaparición de Epecuén y en 1992 con grave peligro para Carhué.
La causa de estas inundaciones es netamente climática la producirse lluvias excesivas sobre relieves muy planos donde se saturan rapidamente suelos, bajos y lagunas.

                                                            Fig. 1: Isohietas 1971 - 1998

LOS SISTEMAS HIDROLÓGICOS

El ciclo hidrológico presenta movimientos verticales y horizontales de agua y según las características del terreno, principalmente la pendiente, predominarán unos u otros. El ciclo o Balance Hidrológico se puede expresar con la siguiente ecuación:
PRECIPITACIÓN PLUVIAL = RETENCIÓN DE AGUA POR EL SUELO + INFILTRACIÓN + PERCOLACIÓN PROFUNDA + RETENCIÓN SUPERFICIAL + EVAPOTRANSPIRACIÓN + ESCURRIMIENTO.
En los cinco primeros términos el movimiento de agua es vertical, es decir suelo-atmósfera, y en el último horizontal. El agua se desplaza sobre la superficie hacia ríos, lagos y finalmente al mar desde donde se evapora hacia la atmósfera para reiniciar nuevamente el ciclo. De acuerdo a la importancia relativa de cada componente del balance se clasifican los Sistemas Hidrológicos en: Típicos, terreno con pendiente y predominio del escurrimiento; y No Típicos, terreno con escasa pendiente y predominio de los movimientos verticales del agua.
SISTEMAS HIDROLÓGICOS TÍPICOS
1)El agua escurre con rapidez en superficie por presentar el terreno buena pendiente(más del 1%). Si la misma es excesiva la velocidad de escurrimiento no permite la infiltración.
2)Poca o nula retención superficial. En los paisajes colinados o montañosos no hay agua estancada. Pocas o ninguna cubetas o lagunas.
3)Relación estrecha entre precipitación en la cuenca receptora y caudal del curso de agua.
4)Red hidrológica jerarquizada con tributarios bien definidos.
5)Divisoria de aguas con límites bien definidos.
6)Alto riesgo de erosión hídrica.


En los Sistemas Hidrológicos Típicos predomina el escurrimiento y cuando se supera la capacidad de los cauces estos desbordan y se producen inundaciones en general circunscriptas a las márgenes de los ríos, rápidas y violentas. Las intervenciones hidráulicas y agronómicas están destinadas a disminuir la escorrentía y a aumentar la retención superficial, la infiltración y la percolación profunda hacia el acuífero. Las soluciones que se proponen son: retener agua en las partes altas de la cuenca para evitar que escurran con rapidez hacia las partes más bajas evitando los desbordes, la erosión y aumentando la infiltración. Como intervenciones agronómicas se hace cultivo en contorno, trazado de camellones siguiendo las curvas de nivel, forestación de laderas, etc. En la Provincia de Buenos Aires no se encuentran pero se acercan un poco la caso típico la Pampa Ondulada y el Sur Bonaerense.(Figura 2)

SISTEMAS HIDROLÓGICOS NO TÍPICOS
1)Predominan los movimientos verticales del agua por no tener el terreno suficiente pendiente(menor del 1%, fercuentemente se mide en por 1000)
2)Mucha retención superficial en bajos, esteros y lagunas.
3)No se puede relacionar en forma estrecha la precipitación con el caudal de los cursos. Gran variabilidad de dicha relación según situación previa de la cuenca.
4)Tributarios mal definidos y tendencia a la paralelización de los cauces con el principal, si es que existe. Generalmente no llegan al mismo, solamente en las grandes crecientes se integra la red hidrológica.
5)Los arroyos son interrumpidos por lagunas y llevan agua de la napa en general muy cercana a la superficie.
6)Divisorias de agua mal definidas.
7)Poca o nula erosión hídrica.

En los Sistemas Hidrológicos No Típicos predominan netamente los movimientos verticales del agua porque la falta de pendiente no permite un buen escurrimiento, en general menos de un 5 % de la precipitación. Cuando esta supera la capacidad de almacenaje de los suelos, se llenan bajos y lagunas, se eleva el nivel de la napa freática y colmada la capacidad de retención superficial se producen extensos anegamientos. Si las lluvias continúan se integra la red de cauces indefinidos, de bajos y lagunas interconectadas y en forma de escurrimiento mantiforme se produce una inundación general como las muy conocidas en la Cuenca del Salado. Es obvio que las intervenciones hidráulicas y agronómicas mencionadas para los Sistemas Típicos no son de utilidad en estos casos. (Figura 3)
                                

En la Provincia de Buenos Aires podemos caracterizar como Regiones Hidrológicas No Típicas la Noroeste (arreica), la región de las Encadenadas del Oeste (endorreica) y a la Cuenca del Salado y Laguna Mar Chiquita cuya superficie ocupa en gran parte la Pampa Deprimida (exoreica con dificultad). (Figura 4).


INUNDACIONES EN LA PAMPA DEPRIMIDA

La Pampa Deprimida tiene características geomorfológicas que la predisponen a los excesos hídricos, situación agravada por una ocupación territorial anárquica que no tuvo en cuenta la topografía y las vías naturales de escurrimiento. Son muy conocidos los problemas ocasionados por alcantarillas insuficientes, rutas y caminos que son verdaderos diques, canales que conducen a cualquier lado, etc. Toda la región presenta una densidad hidrográfica baja propia de un clima árido y por lo tanto en desequilibrio con el clima presente. En toda la Pradera Pampeana el viento fué el arquitecto del paisaje depositando más o menos profundas capas de sedimentos loéssicos, modelando este relieve en períodos geológicos secos, más o menos coincidentes con las Eras Glaciales del Hemisferio Norte. En el Cuaternario reciente, más húmedo, se formaron los suelos actuales y se excavaron los cauces de los arroyos; instalados estos sobre un relieve que le es ajeno, no facilitan un buen escurrimiento. La escasa pendiente resta energía al agua y los mismos son poco definidos, con escasas barrancas, interrumpidos por bajos y lagunas y finalmente se pierden en su búsqueda milenaria para llegar al mar. Es evidente que estamos ante un Sistema Hidrológico No Típico y con excesos moderados de agua se manifiesta la incapacidad del mismo para evacuarlos. El escurrimiento y drenaje dificultoso determina que las sales y sobre todo los álcalis permanezcan en el terreno encontrándose así una gran proporción de suelos que no han alcanzado el equilibrio con el clima y presentan marcada influencia de características locales y herencias del pasado (suelos intrazonales de la clasificación antigua). En casi todas las regiones húmedas del mundo predominan los suelos ácidos y pobres en bases, principalmente en Calcio, porque los cationes son reemplazados en el complejo de intercambio por el Hidrógeno del agua determinando su acidez.
La Pampa Deprimida con su pobre drenaje y débil pendiente no ha favorecido este proceso, por el contrario predominan los suelos sódicos y calcimórficos, someros por presencia de tosca  y/o horizonte argílico de baja conductibilidad hidráulica saturada.
La originalidad de la Pampa se pone en manifiesto en su clima, suelos y en su comportamiento hidrológico.
Cuando se tratan a nivel político o periodístico las soluciones al problema de las inundaciones se pone en evidencia el desconocimiento de las características de nuestro territorio, lo que a sido una constante en la historia argentina, y en consecuencia se han adoptado tecnologías provenientes de otras regiones del mundo que fueron asumidas como semejantes.
Tratando de completar lo que la naturaleza no pudo hacer se trazó una red de canales que recogen las aguas de los escurrimientos en manto provenientes de los arroyos con nacientes en la Sierras de Tandilia cuando pierden sus cauces en la llanura, procurando así tener una red integrada conduciendo los excesos al mar sin que lleguen al Salado, río cuyo caudal es totalmente insuficiente para los grandes volúmenes de agua que se acumulan en una inundación. Muchas veces actúan como diques, son desbordados y la masa hídrica en forma de gran escurrimiento mantiforme se dirige a donde fue durante milenios: al Salado. Funcionan con inundaciones chicas, protejen algunas poblaciones en las grandes pero no cambian mayormente la aptitud productiva de la región como se pensaba cuando se construyeron. En un célebre escrito, Florentino Ameghino en 1884 criticó las obras de canalización y sostuvo la importancia de las obras de retención para la recarga de acuíferos y reserva para los períodos de sequía. En su época no existían conocimientos de la dinámica del agua subterránea ni como se recargan las napas, pero era de suma importancia la reserva en lagunas y bajos como aguadas naturales, indispensables para la explotación ganadera y principalísimo limitante a la producción en esos años. Recordemos que en la década de 1880 los primeros molinos de viento para extraer agua se exponían en las Exposiciones de la Sociedad Rural Argentina como gran novedad y su complemento indispensable, el tanque australiano, recién se introdujo en 1901. Si bien muchas observaciones y conclusiones del ilustre naturalista mantienen plena vigencia, evidentemente lo debemos situar dentro del contexto científico y tecnológico de su época. Actualmente proponer retener agua de períodos de excesos para utilizarla en los de sequía es una utopía imposible de realizar por poderosas razones técnicas y económicas y no existe un solo proyecto que demuestre como puede ser llevado a la práctica en un área tan extensa.
Otra solución propuesta son los módulos agrohidrológicos, pequeñas obras en serie para ordenar el escurrimiento anárquico y retener el agua permitiendo su infiltración. Funcionan ante anegamientos menores y mientras el suelo no esté saturado porque con napa en superficie la infiltración no existe y no son eficientes. Los módulos existentes están en Vallimanca, Cañuelas y Mar Chiquita, en el borde de la Cuenca donde la pendiente es mayor y esto no es casual porque en el centro de la misma como en Pila, Tapalqué, Maipú y Dolores no funcionarían.

INUNDACIONES Y ECOLOGÍA

Las periódicas inundaciones son un fenómeno natural en la Pampa Deprimida y no hay más remedio que convivir con ellas, pero cuando son afectadas las ciudades, caminos, infraestructura y producción, se debe tratar de resolver o minimizar los perjuicios en cada caso en particular y sin esperar una "solución integral" existente solamente en los discursos. Algunas premisas son el no desarrollar crecimientos urbanos, industriales o de producción intensiva en áreas inundables, alteos de caminos, adecuada luz en los puentes, respetar la topografía en el trazado de obras viales, es decir adaptarse y armonizar con las condiciones naturales del lugar y conocer las limitaciones que nos impone la naturaleza. Si todo esto se hubiere tenido en cuenta en forma sistemática y continua en el desarrollo de la región, en gran parte tendríamos atenuadas las emergencias. En cuanto a la producción agropecuaria de la zona, se ve afectada según se trate de inundaciones grandes o pequeñas y según época de ocurrencia. Con inundaciones pequeñas que normalmente no acaparan el interés periodístico la producción de la región, que es mayoritariamente ganadera de cría, no es afectada. La vegetación natural, el pastizal, está perfectamente adaptada al evento climático. Mientras la acumulación de agua permita la llegada de luz, no más de treinta centímetros, no se ve perjudicada, al contrario es favorecida por un avance en la densidad de Gramíneas de valor forrajero y un retrocesos de las malezas planófilas.En el verano luego de una inundación moderada de invierno-primavera es mayor el volúmen y la calidad de forraje de un campo natural. No está demás recordar que un pastizal evapotranspira tanto como un bosque bajo un mismo clima. Se descarta totalmente la influencia reguladora de la forestación, además de ser los suelos de la Pampa Deprimida poco o nada aptos para la misma, salvo algunas lomadas de antiguos médanos. El bosque es consecuencia del clima y no a la inversa.
En cuanto al deterioro de los suelos no roturados está debidamente comprobado por numerosos ensayos que no se salinizan ni disminuyen su contenido de materia orgánica luego de una inundación. La compactación o deterioro de estructura se recupera rapidamente a la situación previa. En una región de tan bajas pendientes es nula la erosión hídrica. Durante el verano es de suma importancia el abastecimiento de agua que sube por capilaridad desde la napa que en campos bajos está a menos de un metro si han estado encharcados en primavera. Las pasturas sembradas son perjudicadas con pérdida de plantas, falta de piso, y deterioro de estructura en la capa arable, salvo las de Agropiro y Festuca. Las explotaciones agrícolas y tamberas son muy afectadas, pero por las mismas limitantes de la zona no tienen gran desarrollo y se ubican en las partes de riesgo menor. Durante las grandes inundaciones son muy perjudicadas y con los problemas para el transporte de la producción se manifiestan las carencias en la infraestructura regional.
No existe una metodología única aplicable a una zona del tamaño y complejidad de la Pampa Deprimida, sino la suma de muchas intervenciones, adaptaciones y adecuación al medio de prácticas agronómicas, obras hidrológicas y civiles solo posibles con el tiempo y en un marco de crecimiento y desarrollo sostenido.

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