Jorge Luis Borges dictó a María Kodama este texto el 19 de noviembre de 1985. Moriría en Ginebra unos meses más tarde, el 14 de junio de 1986. La historia real de un desertor y la culpa por un fusilamiento que ordenó su abuelo, el coronel Francisco Borges, sale a la luz aquí por primera vez. Mi padre fue engendrado en la guarnición de Junín, a una o dos leguas del desierto, en el año de 1874. Yo fui engendrado en la estancia de San Francisco, en el departamento de Río Negro, en el Uruguay, en 1899. Desde el momento de nacer contraje una deuda, asaz misteriosa, con un desconocido que había muerto en la mañana de tal día de tal mes de 1871. Esa deuda me fue revelada hace poco, en un papel firmado por mi abuelo, que se vendió en subasta pública. Hoy quiero saldar esa deuda. Nada me costaría fantasear rasgos circunstanciales, pero lo que me ha tocado es lo tenue del hilo que me ata a un hombre sin cara, de quien nada sé salvo el nombre, casi anónimo ahora, y la perdida muerte. Asesinado Ur...