Semana Santa: la vía dolorosa y la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

Exactamente cuarenta días después de Carnaval, tras el período de Cuaresma, la Iglesia Católica conmemora la Semana Santa y la Pascua de Resurrección.
Todo comienza el Domingo de Ramos cuando se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Este domingo resume los dos puntos fundamentales de la Pascua: La Pasión y Muerte de Cristo y su Resurrección gloriosa.
 La Biblia menciona que cuando Jesús llegó a Jerusalén, la ciudad más importante, para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó.
 Había mucha gente (niños y adultos), algunos habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas, lo esperaban para recibirlo como un rey, le cantaban cánticos y salmos, y lo alababan con palmas en las manos.
 La gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso. Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”. (Hosanna significa “¡viva!”).
A partir de allí se inicia la Semana Santa de acuerdo a la siguiente liturgia:
Martes santo. Estando Jesús en Betania, el segundo día vuelve a Jerusalén para hacer una visita con sus apóstoles al templo. En el camino encuentra seca la higuera que había maldecido en la víspera y aprovecha la ocasión para insistir sobre la necesidad de
la fe y de las buenas obras.
A este martes pertenece el sermón del Monte de los Olivos, cuando anunció las señales precursoras de la destrucción del Templo, las persecuciones de los discípulos, la ruina de Jerusalén y la segunda venida de Cristo. Luego toma algunas providencias para la celebración de la Pascua y vuelve a retirarse a Betania.

El segundo día de la Semana Santa, en los templos se realizan celebraciones penitenciales para ayudar a los fieles a la renovación espiritual. También se reza el "Vía Crucis" recorriendo
las distintas estaciones de la Pasión de Jesús.
En la misa se lee el libro de Isaías (49,1-6) donde el profeta presenta al Señor como "la luz de las naciones"; y el evangelio de San Juan (13,21-33.36-38) donde Jesús anuncia la traición de Judas y las negaciones de Pedro, y se despide de sus discípulos.
Miércoles santo. Jesús pasó este miércoles en Betania, en casa de su amigo Lázaro. Se acercaba la más importante fiesta de los judíos, la Pascua. Los enemigos de Jesús buscaban la manera de matarlo, pero temían al pueblo.
Judas Iscariote se dirigió a los sumos sacerdotes y les propuso entregárselo sin alboroto. Es, pues, este miércoles, el día de la "traición de Judas". Por eso la Iglesia lo consideró siempre
un día de triste memoria y, con el viernes, día de penitencia.
El tercer día de la Semana Santa, en un ambiente de preparación para los días de la memoria máxima de la cristiandad, se lee el libro de Isaías (50,4-9a) donde el profeta anuncia escenas de la pasión de Jesús; y el evangelio de San Mateo (26,14-25) donde se relata detalladamente la traición de Judas.
Como preparación al Jueves Santo, en todas las iglesias se intensifican los actos penitenciales y el ejercicio del "Vía Crucis". Los sacerdotes dedican gran parte de su tiempo a escuchar las confesiones de los fieles y los absuelven de sus pecados a fin de que estén convenientemente preparados para las celebraciones de los días siguientes.

LA ULTIMA CENA, VIA CRUCIS Y VIGILIA


Jueves santo. El mundo cristiano conmemora la institución de la Eucaristía, realizada por Cristo en la Última Cena. En vísperas de morir en la Cruz, Jesús luego de cenar con sus
apóstoles, tomó un trozo de pan y un cáliz con vino y dándoselos les dijo: Este es mi cuerpo, esta es mi sangre.
El sacramento de la Eucaristía es el centro de la fe y de la vida cristiana. También en este día se celebra la institución del sacerdocio cristiano que Cristo dejó establecido en la Última Cena.
En esa ocasión Jesús promulgó también el mandamiento de la caridad fraterna, cuando al concluir la cena lavó los pies de sus discípulos y les mandó que hicieran lo mismo.
En esta fecha se realizan dos celebraciones litúrgicas: una por la mañana en las catedrales, la "misa crismal", presidida por el obispo del lugar; la otra por la tarde, la "misa de la Cena del
Señor", en todos los templos católicos del mundo, con la participación masiva del pueblo cristiano. En esta última el sacerdote, repitiendo el gesto de Jesús, lava los pies a l2
personas de la comunidad.
Misa crismal. La misa crismal, en la que se recuerda la institución del sacerdocio, es presidida por el obispo del lugar y concelebrada por todos los sacerdotes de la diócesis, quienes renuevan las promesas sacerdotales.
En esta misa se consagran los óleos y el santo crisma, de ahí su nombre. Se leen los siguientes textos bíblicos: el libro de Isaías (61,1-3a.6a.8b-9), donde el profeta dice: "El Señor me ha ungido. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres y a darles el óleo de la alegría"; el libro del Apocalipsis (1,4b-8) donde dice: "Hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre"; y el evangelio de San Lucas (4,16-21) en el pasaje donde
Jesús dice: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción".
Misa de la Cena del Señor. Esta misa se celebra por la tarde con la participación masiva del pueblo cristiano. En ella el sacerdote, repitiendo el gesto de Jesús, lava los pies a 12
personas de la comunidad. Se leen el libro del Éxodo (12,1-8.11-14) donde el Señor comunica a Moisés las "prescripciones sobre la cena pascual", en vísperas de su salida de Egipto; una carta de San Pablo (1 Corintios 11,23-26) donde el apóstol dice: "siempre que coman este pan y beban de este cáliz proclamarán la muerte del Señor"; y el evangelio de San Juan (13,1-15) en donde se relata el gesto que tuvo Jesús cuando en la última Cena les lavó los pies a
sus apóstoles.
Peregrinación por las siete iglesias: La costumbre de recorrer las siete estaciones el Jueves Santo tiene su origen en el jubileo o Año Santo (1300), cuando los romanos podían ganar indulgencias extraordinarias al detenerse a visitar los principales templos romanos o llamadas estaciones.
Es una especie de peregrinación y sacrificio, en recuerdo cuando Jesús fue llevado de un lado a otro, al momento de ser enjuiciado.
La Semana Santa ayuda a que las familias y amigos se unan en una peregrinación recordando lo que Jesús vivió antes de su muerte. Y generalmente se realiza yendo a visitar siete templos cercanos; recordando en cada uno el camino de la Pasión.
* La visita de las “Siete Iglesias”, tiene un desarrollo semejante al Vía Crucis, ya que hay 7 estaciones y en las que se lee la escritura, y se reza y medita sobre la Pasión del Señor.
* En cada visita se hace una oración y el iniciador de la visita de las “Siete Iglesias” fue el Santo San Felipe Neri.
* El verdadero sentido de estas visitas se desprende de la lectura del Evangelio en donde se narra que todos los discípulos abandonaron a Jesús.Una de las tradiciones católicas en Semana Santa es el recorrido de fieles por siete iglesias, un modo de acompañar a Jesús en su camino hacia la Cruz y Resurrección. La comunidad católica recuerda esos pasajes especiales en preparación al Viernes Santo.


Viernes Santo. La cristiandad revive  la Pasión y Muerte de Jesús, el Redentor. El arresto en el Huerto de los Olivos, la coronación de espinas, la flagelación, la condena a muerte, la vía
dolorosa hasta el Calvario llevando la Cruz a cuestas, la crucifixión, la agonía y muerte de Jesús, son otros tantos momentos de reflexión del pueblo cristiano en este día.
La Iglesia hoy centra toda su atención en la muerte de Jesús.
Las celebraciones litúrgicas se desarrollan en un clima de austeridad, pero resaltan en especial la esperanza y el carácter redentor de la inmolación de Cristo.
Se lee un pasaje del libro de Isaías (52,13 - 53,12) en el que se preanuncia la Pascua de Jesús; la Carta a los Hebreos (4,14-16; 5,7-9) donde se dice: "Aprendió qué significa obedecer y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen"; y por último se da lectura a la "Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", según San Juan.
Hacia las horas del anochecer se realiza el ejercicio del Vía Crucis o Camino de la Cruz, que tiene lugar o bien en los templos, o por las calles adyacentes, durante el cual se medita sobre los diversos pasajes de la Pasión de Jesús.
Ayuno y abstinencia. El Viernes Santo es uno de los dos días del año en que la Iglesia prescribe ayuno y abstinencia. El ayuno, que obliga a los cristianos desde los 21 hasta los 60 años de edad, consiste en hacer una sola comida importante en el día, que puede ser al mediodía o a la noche.
La abstinencia consiste en no comer carne, o privarse de algo, o hacer un acto de misericordia o de piedad.
Colecta para Tierra Santa. Por pedido especial del Santo Padre, durante las celebraciones del Viernes Santo se realiza en todos los templos una colecta para los cristianos que viven con
grandes dificultades en Tierra Santa.

El Sábado Santo es el tercer día del Triduo Pascual. Durante esta jornada, la Iglesia recuerda el tiempo que pasó Cristo en el sepulcro, su descenso a los infiernos y espera su Resurrección.
Este día no se celebra Misa y los altares están vacíos hasta la celebración de la Vigilia Pascual, que tiene lugar en la noche, en víspera del Domingo de Resurrección.
Esta vigilia empieza fuera de la iglesia. Se enciende un fuego que bendice el sacerdote. De él se prende la llama del cirio pascual, una gran vela que representa a Cristo Resucitado.
Ya dentro del templo, los fieles encienden pequeñas velas tomando el fuego del cirio pascual. Se leen siete lecturas y también se reza el Gloria, algo que no se hace durante toda la Cuaresma. Durante esta celebración se renuevan las promesas bautismales y algunos adultos reciben el sacramento del Bautismo.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCION

La fiesta de Pascua es el  centro del año cristiano. La resurrección de Jesús constituye el
fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Por eso es la fiesta máxima de la cristiandad.
En las lecturas se narran los acontecimientos de la resurrección de Jesús, sobre todo en el evangelio de San Juan (20,1-9). En la madrugada del primer día de la semana María Magdalena y otras dos mujeres fueron al sepulcro.
Al verlo abierto, Magdalena vuelve a Jerusalén para avisar a Pedro y a Juan; mientras tanto, un ángel anuncia a las otras mujeres que Cristo ha resucitado. María Magdalena va de nuevo al  sepulcro y ve por primera vez a Cristo resucitado.
También se lee un capítulo del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34a.37-43), en el que San Pedro dice: "Comimos y bebimos con él, después de su resurrección", y una carta de San Pablo (Colosenses 3,1-4) en la que el apóstol dice: "Busquen los bienes del cielo, donde está Cristo".


















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