La crisis de 1898: cuando la Municipalidad de Junín cerró sus puertas por falta de presupuesto
CAOS INSTITUCIONAL Y REALINEAMIENTOS POLITICOS EN EL FINAL DEL SIGLO 19. Tras una elección impugnada y sin fondos para operar, el intendente Manuel López decretó el cese de servicios y clausuró la administración municipal, provocando la segunda intervención en la historia del distrito. El historiador Pablo Petraglia detalla cómo este conflicto, lejos de ser una réplica de revoluciones nacionales, fue una disputa puramente local que derivó en la llegada de comisionados y en el posterior ascenso del radical Esteban V. Cichero, marcando el pulso de una época de alianzas cambiantes entre mitristas, radicales y autonomistas.
Si la intervención federal de 1893 había sido consecuencia de una sacudida nacional —la fallida revolución radical—, la crisis que estalló cinco años después, en 1898, tuvo un sabor puramente local. Fue el segundo gran conflicto institucional de Junín, un episodio donde las urnas impugnadas y las cajas vacías llevaron a una situación insólita: el cierre administrativo del municipio.
Basado en la investigación del Dr. Pablo Petraglia en su libro Historia del Honorable Concejo Deliberante del Partido de Junín 1886-2016, repasamos cómo una disputa doméstica derivó en acefalía, comisionados y un reordenamiento del poder político.
El detonante: Unas elecciones viciadas
El conflicto se gestó el 28 de noviembre de 1897, fecha de las elecciones para renovar el Concejo Deliberante. En los comicios se enfrentaron tres fuerzas: la Unión Cívica Nacional (mitrismo), la UCR y el PAN (roquismo/pellegrinismo).
Sin embargo, el resultado no trajo paz. El concejal Pedro Henestrosa, secundado por el radical Esteban V. Cichero, impugnó el acto denunciando graves vicios. La situación escaló rápidamente: el 3 de diciembre, el Intendente Manuel López telegrafió al Ministro de Gobierno informando la anulación de los comicios debido a las irregularidades detectadas.
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| Esteban Cichero |
"Sin presupuesto, no hay servicios": El decreto de clausura
La tensión política se trasladó a las finanzas. Al no constituirse el nuevo Concejo, no se aprobó el Presupuesto para el ejercicio de 1898. Ante este vacío legal y económico, el Intendente Manuel Pantaleón López tomó una decisión drástica el 31 de diciembre de 1897: clausurar la administración pública.
En una carta manuscrita al Ministro, López comunicó que cesaba a todos los empleados y suspendía los servicios, manteniendo solo guardias mínimas para evitar el abandono total de los bienes públicos.
El decreto de aquel fin de año fue lapidario:
Cese masivo: A partir del 1 de enero, todos los empleados quedaban despedidos por falta de fondos.
Suspensión de trámites: Desde el 3 de enero se dejaban de expedir patentes.
Guardias mínimas: Se designaron vecinos específicos para cuidar "ad honorem" o por encargue especial los puntos críticos: Bautista Canavesio (Casa Municipal y plazas), Francisco Salella (Cementerio), Ireneo Díaz (Corrales de Abasto) y Juan M. Calvi (Caballeriza municipal).
Secretaría gratuita: Se aceptó que el secretario José M. Moreno siguiera trabajando gratis. (*)

Intendente Manuel Pantaleón López
La intervención y el desfile de comisionados
Con un municipio "cerrado" y sin autoridades electas validadas, la provincia declaró la acefalía. El 10 de febrero de 1898, el Gobernador Guillermo Udaondo nombró comisionado al senador provincial Luis C. Saavedra.
Saavedra administró la crisis hasta diciembre de ese año, cuando fue reemplazado por una figura clave de la política local: Esteban V. Cichero. Aunque hubo un interinato de 19 días de Temístocles Obligado, Cichero asumió formalmente el control administrativo, recibiendo la documentación el 7 de enero de 1899.
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| Luis Cornelio Saavedra |
El trasfondo provincial: Traiciones y realineamientos
Mientras Junín vivía su crisis, la provincia de Buenos Aires era un hervidero de alianzas que reconfigurarían el mapa político local. Para frenar al mitrismo, el líder autonomista Carlos Pellegrini y el radical Hipólito Yrigoyen sellaron un pacto en 1897. Esto permitió que Bernardo de Irigoyen llegara a la gobernación. Sin embargo, el acuerdo se rompió cuando el nuevo gobernador se negó a formar un gabinete radical intransigente.
Esta ruptura fracturó al radicalismo. Muchos dirigentes, descontentos con la posterior orden de "abstención" dictada por Yrigoyen o viendo que el partido perdía rumbo, decidieron integrarse a la estructura de poder conservadora que se consolidaba en torno a Marcelino Ugarte.
En Junín, Esteban V. Cichero —otrora revolucionario del 93— personificó este tránsito, integrándose a las fuerzas oficiales, un fenómeno que se replicó con caudillos en Mercedes, San Pedro y Zárate.
1900: La normalización y el ascenso de Ortega
La institucionalidad regresó finalmente el 16 de junio de 1900. Ese día asumió un nuevo Concejo Deliberante tras unas elecciones que mostraron el nuevo equilibrio de poder:
UCR (Cicherismo): 54% (432 votos).
Partido Popular (Ugartismo local): 28% (228 votos).
UCN (Mitrismo): 18% (144 votos).
Cichero fue electo Intendente, y el mitrista Manuel López quedó como presidente del HCD. Pero lo más notable de esta etapa fue la aparición en escena de José Bernardino Ortega dentro del Partido Popular. Ortega, quien dominaría la política juninense por las siguientes tres décadas, representaba a esa formidable maquinaria electoral conocida como el "ugartismo".
La dinámica política no se detuvo. Para noviembre de 1901, la UCR volvió a ganar con el 54%, pero el panorama se diversificaba con la aparición testimonial del Partido Socialista (1%), anticipando la complejidad política del nuevo siglo.
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1921 y un Concejo Deliberante fragmentado entre oficial y paralelo
(*): Por carta manuscrita, López informó el 31 de diciembre de 1897 al Ministro de Gobierno que atento no haber presupuesto aprobado para el ejercicio de 1898 tomó la decisión de "clausurar para el servicio público las oficinas de esta Administración, haciendo cesar en sus funciones a todos los empleados a mis órdenes, como en efecto lo haya por decreto de la fecha, quedando así, sin atender hasta los servicios de más indispensable necesidad. Todo lo cual hago saber al Señor Ministro para que aporte las medidas que estime conveniente".
El decreto de fecha 31 de diciembre de 1897 a que hace referencia el Intendente López establecía:
"Art 1°. Comuníquese a los empleados a servicio de las oficinas de esta administración que desde el 1º de Enero próximo cesan en sus puestos.
Art. 2°. Hágase saber a los mismos, que este cese lo dicta la circunstancia de no tener presupuesto para remunerar sus servicios.
Art. 3º: Suspéndase desde el 3 de Enero la expedición de patentes y demás servicios inherentes del D.E. Art. 4°: A fin de que no queden abandonados los bienes municipales de esta administración encárguese a D. Bautista Canavesio del cuidado de la casa municipal y jardines de la Plaza, a Don Francisco Salella de los del cementerio público a Don Ireneo Díaz de los Corrales de Abasto y a Don Juan M. Calvi de los del Galpón y Caballeriza municipal.
Art 5°: Acéptense los servicios gratuitos ofrecidos por el hasta ahora secretario de la Intendencia Don José M. Moreno.
Art 6°: Comuníquese, cúmplase y dese al DM."
Fuente: Historia del Honorable Concejo Deliberante del partido de Junín 1886-2016, Dr. Pablo Germán Petraglia.




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