De la Pampa desierta al crisol de razas: la huella indeleble de los inmigrantes en la historia de Junín
📜 Una fecha con historia y proyección nacional
Cada 4 de septiembre la Argentina celebra el Día del Inmigrante. La conmemoración remite a una disposición histórica del Primer Triunvirato dictada en esa misma fecha de 1812, mediante la cual se offeredía inmediata protección y acogida a los individuos de todas las naciones y a sus familias que desearan fijar su domicilio en el territorio nacional. Aquella medida buscaba fomentar la llegada de pobladores para poblar y desarrollar el país, aunque la fecha oficial fue establecida formalmente en 1949 por el Decreto Nº 21.430, durante la presidencia de Juan Domingo Perón.
🚢 De la crisis sanitaria a los primeros contingentes en Junín
En el caso del distrito de Junín, la llegada masiva de extranjeros comenzó a registrarse en 1871, cuando arribaron alrededor de cien personas a partir de decretos ejecutivos del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Si bien la célebre "Ley Avellaneda" se promulgaría en 1876, la gestión sarmientista ya venía impulsando políticas clave a través de la Comisión Central de Inmigración, creada en agosto de 1869.
El proceso migratorio nacional sufrió un punto de inflexión a principios de 1871 debido a la devastadora epidemia de fiebre amarilla en la Ciudad de Buenos Aires, la cual se cobró la vida de aproximadamente el 8% de la población porteña y afectó de manera extrema a los conventillos donde se hacinaban los recién llegados. Esta emergencia obligó al gobierno nacional a extremar controles sanitarios en los puertos y derivar la logística de recepción. Como consecuencia directa de esa reestructuración, el 12 de abril de 1872 se aprobó el Reglamento para el Desembarco de Inmigrantes, firmado por Sarmiento y Dalmacio Vélez Sársfield, estableciendo la revisión médica obligatoria a bordo, la asistencia gratuita inicial y la protección legal contra abusos.
Vestigios históricos de la colectividad italiana en Junín: el maestro Mauricio Zonzini, con su banda de trompeta, la mayoría de sus integrantes eran alumnos del Colegio Roma (década de 1910, foto: Archivo Histórico Municipal de Junín)
🌾 Colonias agrícolas y la transformación demográfica
Sarmiento defendía que la consolidación de la república requería no solo mano de obra, sino una auténtica integración social. En esa línea, impulsó colonias agrícolas que dieron origen a localidades del distrito, como la Colonia Marcos Paz (génesis de Agustín Roca) y la Colonia Pagella (raíz de la localidad de Morse).
Aquel primer contingente de unos cien inmigrantes que pisó suelo juninense estaba integrado por quinteros, zapateros, albañiles y comerciantes. Los pioneros franceses, como la familia Narbondo, instalaron los primeros comercios; luego se sumaron los italianos y españoles, dedicados especialmente a la construcción, la panadería y las labores rurales. En aquel entonces, Junín contaba con apenas 1.900 habitantes; el aporte extranjero fue el motor determinante del salto demográfico y cultural que transformó el pueblo.
🏛️ Las corrientes migratorias y sus instituciones en la ciudad
Con el transcurrir de las décadas, las colectividades fueron marcando la fisonomía urbana, social y gastronómica local:
Italianos y Españoles: Las corrientes más numerosas. Dejaron instituciones centenarias en pie, como la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos (tanto en la planta urbana como en Agustín Roca) y la Sociedad Española de Socorros Mutuos.
Franceses: Fundaron en 1892 la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos. Su histórico edificio de Rivadavia 128 (donde funcionó el Teatro Víctor Hugo) aún perdura en la memoria colectiva aunque permanece cerrado por litigios, y su impulso sostuvo la Alianza Francesa hasta 2018.
Ingleses e Irlandeses: Llegaron de la mano del ferrocarril para operar las líneas del Central Argentino y el Buenos Aires al Pacífico (BAP). Aunque la colectividad británica se disolvió con el tiempo, la comunidad irlandesa mantiene viva su huella a través de sus descendientes.
Sirio-Libaneses: Dejaron un legado imborrable en la cultura local. Además del complejo educativo de la Iglesia Ortodoxa San Jorge, trajeron a principios del siglo XX la emblemática torta de trigo a la parrilla (de la mano de familias como Abdala y Asad). Arraigada en el barrio Las Morochas, esta tradición fue declarada por el Concejo Deliberante como símbolo patrimonial e histórico de Junín.
Vascos, Polacos, Alemanes, Checos, Suizos y Ucranianos: Conformaron un entramado asociativo rico y diverso. Destaca el Centro Vasco Arbola Bat (fruto de la fusión en 1996 de los centros Guernika Ko Arbola y Zazpirak Bat) y la colectividad checa, impulsada en 1993 por Esther Chejmaneck, que en los años 90 lució el Ballet Prazke Jaro bajo la dirección de la profesora Cristina Seta.
🌎 Un mapa vivo que sigue sumando banderas: los testimonios del acto en la Plaza de los Inmigrantes
Toda esta riqueza colectiva flamea cotidianamente en los mástiles de la Plaza de los Inmigrantes, situada en la intersección de las avenidas San Martín y Primera Junta. Un espacio de la memoria que no se detiene en el pasado, sino que continúa incorporando los símbolos de nuevas comunidades en constante crecimiento dentro del distrito.
Durante el emotivo acto central celebrado este viernes 4 de septiembre la Plaza de los Inmigrantes fue escenario de un paso más en esta historia de integración. Adalberto Saturno, presidente de la Asociación de Colectividades de Junín, expresó su gratitud a los presentes y dio la bienvenida a las colectividades que se incorporan activamente al entramado local: “Hoy le damos la bienvenida a la colectividad boliviana y a Colombia; también remarcar que en este día contamos con la presencia de China. Hoy no celebramos solamente una fecha, celebramos historias de vida, historias de hombres y mujeres que un día tuvieron el enorme coraje de dejar atrás sus tierras, su familia, sus afectos, y todo aquello que no conocían, para animarse a empezar de nuevo en este país”.
En sus palabras, Saturno puso en valor el legado cultural heredado y realizó un llamado a la unidad institucional: “Quiero agradecer profundamente todo lo que nos dejaron: sus valores, sus costumbres, sus tradiciones y, sobre todo, su historia, que en realidad tenemos que profundizarla. Tenemos que estar más juntos —un pedido que hago— e ir renovando esta gran masa de colectividad que tenemos”.































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