El nacimiento de la avenida San Martín: espina dorsal de la ciudad, erigida en su momento, con visión de futuro
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| Firma de convenio entre el municipio de Junín con la empresa Central Argentino (1936) |
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| Avda. San Martín con adoquines. Vista de la ex estación Central Argentina ya transformada en la antigua estación de Omnibus de la ciudad. |
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| Estación del Central Argentino. En el mismo lugar se encuentra hoy la terminal de ómnibus (2012) |
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| Avenida San Martín, por los años ´40. |
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| Avenida San Martín, por los años ´60. |
Así titula el diario LA VERDAD en su edición del viernes 21 de noviembre de 1952 (página 4) la noticia de que "en los terrenos que fueran del ex ferrocarril Central Argentino -dice el texto- adquiridos por la previsión municipal para dar curso a la gran avenida Perón, que se extiende anchurosa (sic) hasta la avenida República fueron parcelados y subastados numerosos lotes, que entonces tuvieron altísimas ofertas, demostrativas del interés de los vecinos en colaborar al progreso de la gran ciudad".
Y agrega: "Ya se levantan en los lotes delimitadores de la ahora pavimentada avenida en los tramos laterales, viviendas que siguen una línea fijada por ordenanza en lo que se refiere a la altura y estilo, que sigue el gusto hispano colonial, de tejas rojas y techos que proyectan sobre la calzada la sombra propicia de sus aleros(...)La atracción que significó la primera subasta, como acontecimiento extraordinaria en la vida ciudadana, ha de repetirse ahora en cumplimiento de lo dispuesto por las ordenanzas del 19 de julio de 1952 números 380 y 404, del 30 de octubre del mismo año en curso.
Según la sanción del Concejo Deliberante saldrán en pública venta los 137 lotes, últimas parcelas en la urbanización total de los terrenos mencionados".
El texto de las ordenanzas aprobadas por el Concejo Deliberante y promulgadas por el Departamento Ejecutivo otorgaban facilidades a los compradores.
"Las bases de los últimos lotes que serán rematados -dice LA VERDAD el viernes 19 de diciembre de 1952- oscilan entre $ 25 a $ 45 el metro cuadrado y están situados con frente a las calles Eva Perón (actual Sáenz Peña), General Paz, Quintana, Cabrera, Bernardo de Irigoyen, Italia, Sarmiento, Borges, Comandante Escribano, Tedín y Derqui".
La subasta en común estuvo a cargo de los martilleros representados por la firma Messa y Noti, Oliva y Arriaga, Arturo M. Esquiroz, Ismael Maggi y Cía., Enrique A. Devoto, Martín Gaute, Fernando Morini, Luis F. M. Peralta Peretti, Pedro A. Castro, Pablo G. Piazzala, Peralta Thorp y Rebotaro y Cándido García.
Los remates se cumplieron en la tarde del domingo 21 de diciembre de 1952 y en ese momento hasta el club Sarmiento había demostrado interés ya que aspiraba a construir su sede social en la avenida incipiente.
El martes 23 de diciembre destacaba LA VERDAD que el remate había batido un record superando los cuatro millones de pesos en total por la totalidad de los lotes puestos a la venta.
La frustrada sede de la C.G.T.
El lote 1 en Eva Perón y avenida Perón (hoy Sáenz Peña y San Martín) había sido cedido por el Concejo Deliberante en 1952 a la Confederación General del Trabajo regional Junín para que construyera allí su sede. Esto jamás se concretó y con el tiempo se erigió la siempre recordada "Calesita de Pacífico".
Hasta que a fines de la última década del siglo XX, en la gestión del intendente Abel Miguel, se construyó la torre San Martín, iniciativa privada propiciada por la empresa Zingman Construcciones. A cambio del terreno, la empresa concluyó el edificio de Rivadavia y Jorge Newbery de la actual Universidad Nacional del Noroeste (en aquel tiempo Centro Universitario Regional Junín) y a la C.G.T. el municipio le entregó un inmueble en calle Colón donde se refaccionó (a cargo de Zingman) y así, finalmente, después de casi medio siglo, la C.G.T. regional Junín pudo tener su sede propia.
Perlas de la historia
Memorias de Juan Alberto Mesa, uno de los
martilleros artífices de la avenida San Martín
Fue uno de los rematadores hace 60 años de la entonces Juan Domingo Perón. Testigo de una época de transformación de la ciudad.
Escribe Roberto Torres
Redacción de LA VERDAD
Testigo de un Junín en crecimiento, fue protagonista directo de ese desarrollo por su profesión como martillero -título obtenido a los 22 años-, pero también por haber desempeñado otros roles como docente y hasta director de escuela, además de ser apoderado de una empresa constructora importante que desarrolló actividades en nuestra ciudad.
Con 84 años de edad y seis décadas como martillero -se retiró hace cuatro años-, Juan Alberto Mesa es el único martillero de los 20 que participaron en los remates comentados al comienzo de estas líneas. Mesa estaba dando los primeros pasos en la actividad profesional. Antes había ejercido la docencia y llegó a ser director de escuela. “Una vez fui con mi papá a ver un remate en Sáenz Peña y allí se prendió la chispa de lo que iba a ser el futuro mío. Mis padres querían que fuera maestro y fui docente (ejerció en General Arenales, Morse y hasta en el Colegio Industrial) pero luego me dediqué a lo que sería la profesión de toda mi vida, ser martillero”, recordó en el diálogo con LA VERDAD.
Inicio, crecimiento y desarrollo
“Yo rematé cuarenta de los 140 lotes –rememoró- Los valores eran de 140, 137 pesos el metro cuadrado y eran de 11 metros por 28-29 metros de fondo y los rematados en 1952 estaban ubicado entre Roque Sáenz Peña y Derqui”. Todo lo que era desde Rivadavia hasta donde los ex Colegios Normal Nacional ya estaban edificados.
“Quien edificaba dentro del primer año, la Municipalidad le descontaba el 10 por ciento del valor del lote”, señaló Mesa quien ponderó que “hubo mucho interés. Las ofertas llovían, fundamentalmente eran juninenses”.
Mesa fue precisamente también uno de los primeros pobladores de ese sector y de ese tiempo recuerda: “Cuando yo compré la calle era de tierra. Al edificar sacábamos vías. La avenida siempre tuvo las características de los boulevares. Eso estaba establecido por ordenanza municipal y desde Cabrera hacia el centro no se permitía poner negocios”.
Mesa ha sido testigo del crecimiento y transformación de la avenida y la ciudad en general. “Se sabía que era el futuro, se proyectaba a futuro. Había cientos de personas haciendo ofertas”, destacó.
Testigo de cambios urbanos
En esa época de transformación de la ciudad, también tuvo a su cargo loteos importantes, uno de ellos en el barrio “Gregorio González” y el segundo en la zona del chalet de “Mr. York”.
“Hacíamos remates todas la semanas -rememoró-. Yo tenía remates los sábados y domingo. A veces daba turno a dos o tres meses y otras, también los hacíamos los jueves, porque no se daba abasto”.
“Había préstamos muy buenos, al 5 por ciento de interés anual”, recordó.
Gratos recuerdos y anécdotas
Tras cursar los estudios secundarios en el Colegio Normal, a los 18 años comenzó a dar clases respondiendo a una vocación que, a pesar de haber tomado otros caminos laborales, nunca dejó de tener y se constituyó en el “maestro” de su familia.
Durante cincuenta años fue tasador del Banco de la Nación Argentina como así también del Departamento Judicial y de Previsión Social. En diálogo con LA VERDAD recordó que su padre fue presidente de la comisión para constituir el Policlínico Ferroviario en nuestra ciudad y por esa actividad, conoció al por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Domingo Mercante.
En su adolescencia, mientras cursaba los estudios secundarios para recibirse de maestro, en las vacaciones de verano trabajaba para poder reunir dinero con el fin de comprar libros y útiles para la escuela. Con diez puntos de promedio obtuvo su título docente y al otro día de recibirse ya estaba trabajando en la escuela de Morse.
Su tarea docente la continuó en General Arenales -en la Escuela 13, donde también ejerció la tarea de director-. Posteriormente trabajó en la actual Escuela de Educación Técnica Nº 1.
El trabajo en la educación fue reemplazado al aceptar el ofrecimiento de una empresa constructora importante de la época, como apoderado.
Posteriormente, en el año 1950, comenzó su profesión de martillero la que desarrolló durante 60 años. Aquí también fue intensa la labor porque además de ejercer la actividad en nuestra ciudad, también lo hizo -por un año en forma paralela- en Mar del Plata.
El trabajo institucional en el colegio que glutina a los martilleros también fue convocante para Juan Alberto Mesa ya que mientras estuvo en actividad, siempre integró la comisión directiva y miembro del Tribunal de Disciplina.
Amor a la educación
Si bien todos los juninenses lo hemos conocido siempre a Juan Mesa al frente de su escritorio de martillero, él mismo reconoce que sigue sintiendo la vocación de docente como el primer día.
“Yo he preparado alumnos y si lo tuviera que hacer gratis hoy, lo haría, porque siento la vocación por dentro. Si tuviera que atender una escuela gratis, también lo haría, porque me gusta”, destacó Mesa -quien es padre de dos hijas- y emocionado reconoció que “jamás falté a la escuela, ni como estudiante ni cuando daba clases”.
El deporte, su otra pasión
Aristas tal vez no conocidas por muchos de la vida de Juan Alberto Mesa fueron surgiendo mientras duró la charla con LA VERDAD. El deporte también lo tuvo entre sus filas, y “el verde” de Junín ocupa desde muy joven un lugar en su corazón.
Además de haber sido miembro de la comisión directiva del Club Atlético Sarmiento -la integraba en el año 1980 cuando ascendió a Primera “A”-, fue jugador del club hasta que “un día fue a la práctica y me tocó marcar a Alejo Fuertes. Me “bailó” de tal manera que colgué los botines antes del primer partido”, bromeó Mesa que en ese tiempo tenía 18 años.
El deporte también le sirvió a nuestro entrevistado para integrarse a las instituciones desde chiquito, porque en su infancia fue la primera mascota que tuvo el equipo de básquet del club Los Indios.
La charla va llegando a su fin. Sobre el escritorio de su oficina en la avenida San Martín -hoy ya cerrada al público, desde que se retiró de la profesión de martillero hace cincos años- quedan afiches, avisos de remates y loteos impresos en una época donde el Junín del ayer se iba transformando en la pujante ciudad que es hoy, años de cambio que lo tuvieron como protagonista. Juan Alberto Mesa los ordena y los guarda como el mayor de sus tesoros.
Bajando el martillo de los recuerdos, nos sentimos orgullosos por habernos considerado como “el mejor postor” para compartirlos.
(Nota publicada en junio de 2012 en el diario LA VERDAD)
A continuación el audio de la nota con Juan Alberto Mesa realizada en el mes de junio de 2012 para el diario LA VERDAD:






























































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