Secretos y encantos de Agustín Roca: El pueblo que enamora a los turistas y guarda los primeros acordes de Atahualpa Yupanqui
La guía de turismo local, Laura Guzzo, repasa la historia, los mitos de la centenaria colonia italiana, el circuito autoguiado dedicado al gran cantautor y el curioso "Hollywood" vecinal.
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Caminar por el medio de la calle sin mirar atrás, dejar la bicicleta sin candado en la vereda y dejarse llevar por el ritmo de una siesta imperturbable. Así es la rutina diaria de Agustín Roca (cuyo nombre oficial es Centro Agrícola Marcos Paz), una localidad del partido de Junín que consolida su perfil turístico a través de sus raíces centenarias, sus anécdotas risueñas y su paz inalterable.
En un diálogo ameno, la guía de turismo y vecina de la localidad, Laura Guzzo, detalló cuáles son los atractivos que vuelven único a este rincón bonaerense y cómo se preparan para recibir contingentes de visitantes.
Ceramicas realizadas por Laura Guzzo que marcan los puntos estratégicos turísticos de la localidad
Una Virgen española para un pueblo netamente italiano
El recorrido céntrico del pueblo se destaca por conservar fachadas edilicias intactas desde finales del siglo XIX. Entre sus tesoros arquitectónicos se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, inaugurada formalmente en 1905, la cual conserva sus pisos, bancos, arañas y manteles totalmente originales.
A su lado se erige la emblemática Sociedad Italiana de Socorros Mutuos "Vittorio Emanuele", el verdadero epicentro de la vida social del pueblo donde transcurren desde casamientos y aniversarios hasta partidas de truco y chinchón.
Respecto a la iglesia, la guía comparte una divertida paradoja: “Hay una anécdota porque la iglesia es Nuestra Señora del Pilar, que es de Zaragoza, España, pero nosotros somos un pueblo netamente italiano. O sea, tenemos a la que nos protege española en un pueblo italiano. Es una anécdota muy linda y risueña”. Según relata, el párroco de aquel entonces viajó a España en los años de 1800, le donaron la imagen y la trajo a lomo de carreta o caballo cuando en la zona no había absolutamente nada.
Tras los pasos infantiles de Atahualpa Yupanqui
Uno de los mayores orgullos históricos de Agustín Roca es haber sido el hogar infantil del genial Atahualpa Yupanqui. Su padre se desempeñaba como jefe de la estación ferroviaria del ramal General San Martín, motivo por el cual el cantautor vivió en la localidad hasta los 7 u 8 años. En su libro Canto al viento, describe al pueblo de aquella época como un modesto caserío.
Para homenajearlo, la comunidad diseñó un circuito autoguiado compuesto por pequeños murales con fragmentos de su obra. “Atahualpa estuvo dando sus primeros pasos en la escuela primaria, que en ese entonces funcionaba justamente dentro de la Sociedad Italiana”. Además, en las viviendas de enfrente, pertenecientes a la familia Galván, el pequeño Atahualpa escuchaba cantar y aprendió los primeros acordes en guitarra que marcarían su destino en el arte.
El circuito también evoca al centenario Club Origone, el espacio deportivo y social donde Yupanqui jugaba a la pelota paleta en el frontón que aún se ubica a la vuelta de la escuela.
Iglesia Nuestra Señora del PilarLas "Estrellas" de Roca: El paseo de las manos
En la plaza principal del pueblo se encuentra uno de los atractivos comunitarios más originales, ideado inicialmente por el exdelegado Mauricio Mansilla: un paseo donde los vecinos que alcanzan los 85 u 88 años dejan grabadas las huellas de sus manos en el cemento antes de la fecha de aniversario de la localidad, celebrada cada 12 de julio.
“Yo siempre digo que es el Hollywood que tenemos nosotros en Roca. Allá son estrellas, y nosotros acá ponemos las manos de las estrellas de la localidad”, comenta Guzzo entre risas. Un detalle pintoresco es que las placas no llevan los nombres formales de los abuelos, sino los sobrenombres por los cuales los conoce el pueblo entero (como "El Indio" o "La Negra"), reflejando la identidad e idiosincrasia de la vecindad.
Tips para el turista
Para quienes deciden visitar la localidad de forma independiente o a través de sus recorridos guiados, Laura Guzzo deja algunas advertencias y consejos útiles:
Respetar la siesta: “No vengan en el horario de la siesta porque no van a encontrar absolutamente nada abierto. Entre las 13 y las 16:30 o 17 horas en Roca no hay nadie, ni para comer ni para tomar nada”.
Cuadras largas: A diferencia de las tradicionales cuadras de 100 metros, las de Roca miden 150 metros, por lo que una caminata de apenas seis cuadras puede convertirse en un paseo conversado de más de una hora.
Turismo sobre ruedas: La localidad cuenta con un sector acondicionado en la Pista de la Salud ideal para viajeros en motorhome, equipado con parrillas, mesas y agua potable para pasar unos días en total armonía.
“Roca es mi lugar en el mundo, es mi espacio de tranquilidad. No cambio por nada el no estar peleando con el vecino, el conocernos entre todos y saber quiénes están al lado nuestro”, concluye la guía, invitando a los residentes de la región y a turistas de grandes urbes como Capital Federal a sacarse fotos con el nuevo cartel de acceso "Yo amo a Roca" y descubrir la paz que solo un pueblo siestero puede ofrecer.
Frente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos en Agustín Roca













































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