Fe, gratitud y vocación: El Instituto del Profesorado celebró su misa de 65 años en la Iglesia Matriz San Ignacio
65° ANIVERSARIO DEL ISPJ – CELEBRACIÓN RELIGIOSA. En una emotiva ceremonia, el Diácono Germán Ruggeri destacó la importancia de la educación como un "acto de esperanza", mientras que el Padre Pablo Vallés guio un profundo momento de oración por los fundadores y la comunidad actual. La Iglesia Matriz fue el escenario de este encuentro que unió la historia académica con la misión pastoral.
La comunidad del Instituto Superior del Profesorado Junín (ISPJ) se congregó en la Iglesia Matriz San Ignacio de Loyola para participar de la Misa en Acción de Gracias por los 65 años de trayectoria de la institución. La ceremonia fue un espacio de recogimiento donde se puso en valor el carisma católico que guía la formación de docentes en la ciudad.
El oficio religioso tuvo lugar el lunes 6 de abril, en la Misa de las 19, en el templo matriz.
La Homilía: Educación y esperanza
El Diácono Germán Ruggeri, responsable de la Pastoral de las Instituciones Educativas del Arzobispado de Mercedes-Luján, tuvo a su cargo la homilía inicial. En sus palabras, Ruggeri vinculó la misión del Instituto con la parábola de la siembra y el compromiso con el prójimo.
"Educar es, ante todo, un acto de esperanza. Celebrar 65 años no es solo mirar el pasado, sino reconocer que en cada aula se siembra una semilla de eternidad", expresó el Diácono. Asimismo, resaltó que la identidad del ISPJ no se agota en lo académico, sino en la capacidad de "acompañar la vida" de los alumnos, siguiendo el camino trazado por sus fundadores bajo el amparo de la Iglesia.
Oración y memoria: El legado del Padre Miguel y Carmen Garay
Hacia el cierre de la celebración, el Padre Pablo Vallés, párroco de San Ignacio, encabezó un momento de oración y meditación profundamente emotivo. Vallés invitó a la asamblea a dar gracias por quienes "soñaron y pusieron los primeros ladrillos" de esta obra educativa.
"Ponemos en el altar la vida de Carmen Garay Larrañaga y del querido Padre Miguel Larrañaga. Ellos no solo fundaron un instituto, abrieron un camino de fe para miles de juninenses", manifestó el párroco. En sus oraciones finales, pidió por la perseverancia de los docentes actuales y por la vocación de los jóvenes que hoy eligen la casa de calle Arias para su formación.
Bendición final y comunidad
La misa concluyó con una bendición especial para toda la comunidad educativa presente: directivos, docentes, personal administrativo y alumnos. El Padre Vallés cerró la jornada recordando que la tarea de enseñar es una forma de caridad cristiana: "Que el Señor siga guiando este Instituto para que, como dice su lema, nunca deje de ascender en el amor y el conocimiento".
Con este encuentro espiritual, el ISPJ reafirmó que su excelencia académica nace de una raíz cristiana que, 65 años después, sigue dando frutos en la sociedad juninense.
.jpg)










































































Comentarios
Publicar un comentario