1º de Mayo: Entre la reivindicación de los trabajadores, la política y la religión

El significado que se le dio en la ciudad a lo largo del tiempo a esta jornada. Los distintos matices que fue teniendo la fecha.

Escribe Roberto Torres
Redacción de LA VERDAD
(Publicado en edición del diario LA VERDAD el lunes 30 de abril de 2012, edición especial por el Día del Trabajo)
Celebración del 1 de Mayo de 1958 en la Casa del Pueblo, en calle Carlos Pellegrini.

En Junín, el 1 de Mayo, Día del Trabajo, fue teniendo distintas connotaciones a lo largo del tiempo, en sintonía del contexto nacional que se desarrollaba pero también la incidencia de las características de la ciudad y así hubo años en que el socialismo capitalizó los actos conmemorativos, luego el peronismo monopolizaba la conmemoración junto a la C.G.T e inclusive la fecha adquiría una connotación muy particular habida cuenta que antaño era la fecha en que tanto el Presidente como el gobernador concurrían a las asambleas legislativas a inaugurar las sesiones ordinarias y en nuestra ciudad fue la fecha elegida para la asunción de varios intendentes.
También la Iglesia centraba en esta fecha la celebración de San José Obrero teniendo como epicentro la festividad patronal de la parroquia San José en el barrio “Pueblo Nuevo”. Otros años, especialmente bajo gobiernos de dictaduras militares, la jornada pasaba casi de largo, sin mayor significación, lamentablemente.
Recorriendo los diarios “Germinal” y “LA VERDAD” en distintas épocas fue posible ir reconstruyendo, mínimamente, cómo Junín en su historia fue conmemorando el Día del Trabajo.

La mística del socialismo

Allá por la década del ´30, el Partido Socialista encabezaba siempre los festejos de la fecha que adquirían grandes contornos y de importante alcance popular.
“Germinal” en su número del 30 de abril de 1939 decía: “Bajo los auspicios de la Unión Obrera local, ha quedado constituida una comisión mixta para celebrar el Día del Trabajo conformada por la Unión Obrera local, Partido Socialista, Bibliotecas “Juan B. Justo” y “Primero de Mayo”, Agrupación Socialista Femenina, Agrupación Juvenil “Juan B. Alberdi” y comisión de cultura de la Casa del Pueblo.
También se agregaba un representante de la CGT en Junín y de instituciones adheridas.
En “Germinal”, periódico del Partido Socialista de nuestra ciudad que aparecía los sábados y que fue fundado el 7 de noviembre de 1915, el dirigente socialista juninense Romeo Ferrara escribía por los años ´30: “Antes la clase gobernante miraba azorada la manifestación del 1 de Mayo y tanto fue el miedo que no le faltó la desgraciada inspiración de intentar ahogar para siempre mediante la masacre del Primero de Mayo de 1909 dirigida por el tristemente celebre coronel Falcón, instrumento de la oligarquía corrupta y corruptora que padecía el país de aquella época.
Con el advenimiento del sufragio universal establecido por el presidente Sáenz Peña en 1912 y gracias a la tesonera acción del Partido Socialista, los tiempos cambiaron y hoy se asocian a la celebración del 1º de Mayo los gobiernos también, decretando feriado para las oficinas, denominando calles e inaugurando plazas con el nombre de ese día.
Es la apoteosis del trabajo que surge a la vida pública con una pujanza que no ha tenido igual en la historia. Es la glorificación de la lucha por la cual la clase trabajadora va elaborando su emancipación de la esclavitud en la que la tienen sumida los privilegiados.
El 1 de Mayo no es una fiesta más. Es el día en que la clase laboriosa proclama bien alto sus más vastas y atrevidas aspiraciones de redención y expresa su decisión de luchar para realizarla”.
Volviendo a la forma en que se festejaba por aquellos años esta jornada, el periódico socialista comentaba que en 1939 se representó la obra “Ilusiones del viejo y la vieja” con Elda Huarte, Salvador López, Enrique A. Baldassar, Aurelio Giménez, José García, Eduardo Huarte y la señora Clotilde de Heredia; con recitados de Esther Guevara, Héctor López y Aurelio Giménez, con la voz del joven cantor G. Suárez y la orquesta Alaise-Paille.

Festivales populares, el peronismo y la política

Más entrados en el tiempo, en la década del ´50, en pleno gobierno de Juan Domingo Perón eran notorias las grandes celebraciones organizadas por la CGT Regional Junín en el Cine San Carlos como la llevada a cabo en 1952 con la asistencia del delegado confederal Roberto J. Rubba llegado de Buenos Aires y encabezado por el entonces delgado regional Raúl Oubiña, actuando la banda del Destacamento de Exploración Mecanizada, el debut del conjunto indoamericano Antonio Pandoja, desde La Plata; la presentación de los hermanos Quevedo que ofrecieron –dice LA VERDAD de ese año- una excelente audición de guitarra y de la agrupación folklórica coral “Fortín Federación”.
Precisamente, el 1 de Mayo de 1952 –hace 60 años- tomó posesión de su cargo el intendente electo Patricio Manifesto. En 1955, LA VERDAD describía que durante el Día del Trabajo, la actividad en la ciudad era nula y los hoteles establecían “guardias para atender a los huéspedes”.
Los actos tenían como epicentro la sala del Cine Teatro San Carlos donde se conectaba también con la entonces Radio del Estado para escuchar los mensajes que se pronunciaban en la plaza de Mayo en Capital Federal y luego todo proseguía con números artísticos locales.
Tras la Revolución Libertadora, unos años más tarde, la realidad era distinta, el país era otro. El 1 de mayo de 1962 asumió el comisionado municipal Oreste J. Rocca y la C.G.T. Junín publicaba un comunicado en LA VERDAD donde se decía: “En este 1 de Mayo sombrío para los trabajadores argentinos imposibilitados de conmemorar su día por medidas arbitrarias y represivas que marcan una página negra en la historia sindical argentina, los trabajadores organizados levantan como un faro luminoso su estandarte de Justicia Social avasallada por la minoría oligárquica que permite ejercer con supremacía sobre la mayoría popular la política de concentración de la riqueza”.
El duro comunicado cegetista denuncia lo que considera medidas que pesarán sobre los trabajadores y resalta. “En este 1 de Mayo la CGT Delegación Junín reafirma sus objetivos indeclinables: luchar por el mantenimiento de la conquistas sociales, por el respeto a la Constitución Nacional, por ende a la voluntad del pueblo argentino. Sea este 1 de Mayo un llamado a los trabajadores de la Patria de unidad y de firmeza en sus principios fundamentales de libertad y justicia”.

El matiz de la Iglesia
El Papa Pío XII
quiso dar una impronta
 religiosa al 1 de Mayo,
por lo que la dedicó a
 San José Obrero.

En 1956, la Juventud Obrera Católica advertía en un documento reproducido por LA VERDAD el 2 de Mayo de ese año: “Solamente la siembra positiva de una esperanza concretada por los hechos desalojará las pasiones de la masa trabajadora. Ante el 1º de Mayo, la Juventud Obrera Católica (J.O.C.), en reunión plenaria del consejo nacional con la asistencia de todos los delegados del país, conciente de su responsabilidad frente al momento actual y no pudiendo silenciar hechos que conspiran contra el derecho, la justicia y la libertad, expresa su repudio ante este insensato espíritu revanchista que está dejando sin pan y sin techo a innumerables familias obreras, ante el abandono de los recursos legales en las tratativas patronales obreras que conduciría al camino de la lucha directa con el consiguiente clima propicia de la violencia, por eso la J.O.C. pide la justa revisión de los procesos que afecta a los dirigentes obreros reintegrándolos a sus hogares y trabajos y elevando a la justicia ordinaria los comprobados fehacientemente, el término de las incalificables cesantías y suspensiones en masa por motivos exclusivamente políticos, el pronto cese de las intervenciones en los gremios y en la central obrera dejando a los obreros la responsabilidad de ser ellos quienes den solución a sus propios problemas, la normalización de la vida sindical convocando rápidamente a elecciones, que se permita la difusión de noticias que atañen a la clase trabajadora, garantizando una verdadera libertad de prensa y expresión”.
En 1955, el entonces Papa Pío XII quiso dar una impronta religiosa a la fecha, por lo que la dedicó a San José Obrero, y desde entonces la fiesta civil del trabajador se convirtió en una fiesta también cristiana.
De esta manera, desde el siglo pasado, esta jornada del 1° de Mayo tiene siempre un significado profundo de unidad y comunión entre todos los trabajadores, para subrayar su papel en la estructura de la sociedad y para defender sus derechos.
La Iglesia quiso ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándolo solemnemente su patrón, para que en adelante, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo
Por ese motivo, en Junín, creada la parroquia San José en el barrio “Pueblo Nuevo” siendo su primer párroco el Padre Filgueira a cargo de la iglesia vieja, donde ahora funciona el colegio. En los primeros tiempos la iglesia funcionó en divesos lugaes, hasta lograr el emplazamiento actual.
Lo sucedió el presbítero Mario Medina, la celebración del 1 de Mayo también tomó un cariz espiritual y religioso, sin perder de vista su faceta en el hombre y en el trabajo.
En nuestra ciudad pasó a conmemorarse la festividad de San José Obrero, que tenía importantes contornos ya que eran presididas frecuentemente por el entonces obispo de Mercedes monseñor Luis J. Tomé y que incluía procesiones en las calles del barrio como lo fue, por ejemplo, el 1 de Mayo de 1965, día en el que también era celebrado otro acto de la CGT donde fueron oradores Juan Alberti (dirigente gremial ferroviario), Manuel Egea (Luz y Fuerza) y el subdelegado de la C.G.T. local en aquel tiempo, José Ale.
Como se puede apreciar, el movimiento de los obreros siempre ha sido importante en la ciudad. Junín, una ciudad pujante, creciente, también lo ha sido a través de la participación, con sus matices, con características particulares de cada época y cada contexto socio-político, pero el movimiento obrero, el pensamiento trabajador y el sentimiento de defensa cabal de todos los derechos contra la opresión, siempre ha sido un factor decisivo en la construcción del Junín que hoy tenemos.


















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