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Falleció Avelino Fernández Vila, un ícono en la restauración de muebles antiguos y de estilo

 



Murió a los 74 años de edad. Estaba casado con Ada Nolla, vicecónsul de España en junín y la región. Durante toda su vida prosiguió con el negocio familiar iniciado por su abuelo hace cien años, en 1921. Era también un notable ejecutante de piano, autor y compositor. Llegó a tocar en la misma noche con Richard Clayderman, cuando el pianista francés vino a Junín en los '80.


Este 25 de mayo de 2021 falleció a los 74 años de edad, Avelino Fernández Vila, conocido y querido restaurador y esposo de la vicecónsul de España en Junín y la región, Ada Nolla. Era padre de David y Macarena. Sus restos fueron trasladados al Complejo Crematorio Peumayen, con servicio fúnebre de la Asociación Mutual Junín de Servicios.

Avelino Fernández Vila prosiguió toda su vida con la actividad iniciada por su abuelo en 1921 que ya había instalado una mueblería en Junín continuado luego por su padre en el mismo rubro, y hasta sus últimos días siguió restaurando muebles antiguos y de estilo, honrado una tradición casi centenaria.

Avelino hizo la primaria en la Escuela Nº 22 y la secundaria en el Nacional.


A los nueve años ya tenía contacto con lustradores, carpinteros y ebanistas que trabajaba en la mueblería. Y con ellos fue aprendiendo los rudimentos de cada oficio. En la década de 1950, su padre tenía la mueblería frente al Colegio Santa Unión, en la década del 60 se mudó a Álvarez Rodríguez 55, y en los años de la década de 1970 abrió en Rivadavia y Alem, con un salón de 700 metros cuadrados, con subsuelo, planta baja, entrepiso y primer piso.

De él perdura la imagen en el recuerdo de los juninenses tocando largas horas el órgano en su negocio familiar de Rivadavia y Alem.


“Ese lugar era una belleza –recuerda Fernández Vila en oportunidad de un reportaje periodístico realizado en 2017, era una de las mueblerías más grandes de la provincia, porque había una gran cantidad de muebles de estilo, con mucha ebanistería, tallados y demás. Esa esquina era una hermosura”.


Más adelante, se planificó un espacio más grande aún, en Rivadavia y San Martín, que quedó a medio camino y nunca se inauguró, donde hay dos subsuelos, dos pisos, “un proyecto para tener seis pisos de 440 metros cada uno, algo enorme”, resumió Avelino Fernández en dicha nota.


Pero los 90 trajeron consigo la apertura de las importaciones y un cambio en el negocio de los muebles que provocó el cierre de muchas fábricas. Fernández Vila contaba que “no había quién hiciera muebles finos, y se empezó a trabajar en pino, en algarrobo, en melanina, en panelco o fibrofácil, que son muebles de otra calidad”.


Cuando vieron que el comercio para ellos ya no andaba y que esa infraestructura podía dar una buena renta, se alquiló el lugar.

Ya separado de la sociedad familiar, abrió un lugar propio en Urquiza 78.


Primero tuvo una fábrica de parquet, con una máquina que sacaba un metro cuadrado por minuto. “Me fue bien con ese negocio hasta que se suplantó el parquet –que yo trabajaba en pinotea y roble de Eslovenia– por maderas secadas en hornos en los aserraderos o por piso sintético”, comenta.
Entonces se hizo muy costoso y el negocio viró. Y ahí buscó otra actividad, dentro del rubro, que fue el anticuario y la restauración de muebles y antigüedades.


“Lo que yo hago en restauración tiene que ver con mobiliario, iluminación, tapicería, todo. Son distintos oficios que yo tengo”, agregaba Fernández Vila.

EL OFICIO


Avelino recordaba con emoción y agradecía “a los empleados, lustradores, carpinteros y tapiceros que veía a diario” en la fábrica de su padre y que le enseñaron los trucos de cada oficio.

Avelino decía de la restauración, un oficio que conocía bastante bien, que "no es difícil". Sin embargo, lleva bastante tiempo y dedicación.“Uno hace esto porque lo ama y cada mueble lo hago como si fuera para mí, porque siento el amor hacia la madera y pongo toda mi sapiencia en eso”, destacaba en cada reportaje que se le hacía.

LA MUSICA, SU OTRA PASION

Otra actividad que Avelino Fernández Vila disfrutaba mucho era la música, ya que era un notable ejecutante de piano, autor y compositor.


“Es un cable a tierra muy lindo”, destacaba cuando se le pregunta sobre esa pasión por el arte musical. Ya a los cinco años su madre lo mandó a aprender el instrumento. Se recibió de profesor y después estudió armonía.


Tuvo una destacada actuación y llegó a tocar en la misma noche con Richard Clayderman, cuando el pianista francés vino a Junín: “Fue en el cine San Carlos, que estaba lleno de gente. Yo iba a tocar cuatro temas en el órgano y cuando arranqué, la gente pensó que era Clayderman, y en las puertas de arriba arrancaron los bornes para entrar. Estaba lleno hasta en los pasillos. Me ovacionaron y aplaudieron a rabiar, y terminé haciendo 16 temas. La gente respondió muy bien”, recordaba Avelino de esa noche inolvidable.

BALANCE

Después de tantos años en la actividad, siguió en el negocio junto con su esposa, Ada Nolla.

“Yo tengo una clientela que se forjó en tantos años a partir de una buena conducta comercial”, afirma orgulloso, para luego ampliar: “Eso que hace que todos recuerden el nombre de Avelino Fernández Vila, esa es una trayectoria comercial que se marca a fuego en la gente”, destacaba Avelino.

Y como balance de su camino recorrido, trazaba: “Lo mío me dio como para que mis hijos puedan ser profesionales, una es licenciada en economía y el otro es licenciado en Comercialización, lo que para mí es una satisfacción porque me han dado tres nietos maravillosos. Estoy feliz con lo que hago y pude honrar lo que hicieron mi abuelo y mi padre”.

El recuerdo permanente para quien fue también una personalidad destacada en la comunidad juninense.

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