Antes y después del 26 de julio de 1952, la ciudad que la vio crecer se volcó a las calles en una sucesión ininterrumpida de homenajes, misas, muestras de afecto y procesiones de antorchas.
La salud de Eva Perón puso en vilo a toda la Nación y, por supuesto, Junín —la ciudad que la vio crecer, dar sus primeros pasos artísticos y desde cuya estación tomó el tren hacia la Capital Federal para transformar la historia del país— se vio profundamente conmovida. Durante aquellas semanas de 1952, la ciudad detuvo su marcha habitual para unirse al duelo nacional a través de solemnes actos cívicos y religiosos. Las páginas del diario La Verdad dan testimonio del sentir popular de aquellas jornadas históricas.
Nota del diario La Verdad del 28 de julio de 1952, Hemeroteca Archivo Histórico Municipal de Junín
El presagio de julio: cadenas de oración y misas por la salud de Evita
Los actos de apoyo y devoción comenzaron desde los primeros días de julio. El viernes 2 de ese mes, la Delegación Regional de la CGT, junto a gremios y autoridades locales, organizó un acto en el salón del Crystal Palace —en sintonía con la concentración realizada en el Luna Park de la Capital Federal— que implicó el cese total de actividades laborales desde las 15 horas, incluyendo la actividad ferroviaria y bancaria.
A la convocatoria adhirieron el intendente municipal Patricio Manifesto, el Consejo del Partido Peronista, la Unidad Básica Femenina y sindicatos como la Unión Obrera de la Construcción, la Federación Argentina Sindical de Petroleros y el Sindicato de Educadores.
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| Artículo del diario La Verdad, julio de 1952, Archivo Histórico Municipal de Junín |
En las iglesias locales, la afluencia de fieles fue constante:
Representación institucional: Los bancarios hicieron rezar una misa en la iglesia matriz San Ignacio de Loyola, oficiada por el cura párroco Pbro. Juan M. Respuela, junto a los sacerdotes José Otero Salgado y Santiago Ghío.
Actos en dependencias y gremios: El personal del Instituto Nacional de Previsión Social sumó una hora más de labor diaria en su honor, mientras que el viernes 18 se oficiaron multitudinarias misas tanto en la iglesia matriz como en los Talleres Ferroviarios.
Instituciones deportivas e industriales: El domingo 20, el Club Sarmiento realizó un oficio en su estadio, con la adhesión de clubes como B.A.P. y Defensa Argentina. Días más tarde, se sumaron la Liga Agrícola Ganadera, la Junta Nacional de Granos y Elevadores, la delegación de Rentas y Teléfonos del Estado.
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| (Foto: Hemeroteca Archivo Histórico Municipal de Junín) |
El quiebre del 26 de julio: la noticia y la transformación de la ciudad
El domingo 27 de julio, las páginas de La Verdad confirmaron el desenlace fatal. En su editorial de portada se leía:
"Si Eva Perón, la ilustre hija de Junín, que ayer partió hacia la inmortalidad, creyó, con incomparable energía, en el poder eficiente del pueblo trabajador de su amado país... no fue solo porque caviló y argumentó. Fue, sobre todo, porque vio la aparición que brotó en su alma... Eva Perón dio a la República cuanto podía serle exigido y aún mucho más; era una patriota de entraña y una combatiente sin tregua..."
A partir de esa medianoche, el pulso de Junín cambió por completo. Se suspendieron las fiestas patronales previstas para el 31 de julio —que iban a ser presididas por el obispo de Mercedes, Mons. Anunciado Serafini—, se cancelaron espectáculos públicos y el Club Social junto al Club Sarmiento (del cual Eva era presidenta honoraria) cerraron sus puertas en señal de luto.
Tapa del diario La Verdad del 27 de julio de 1952 (Hemeroteca Archivo Histórico Municipal de Junín)
Las pizarras de La Verdad el canal de noticias de la época
En tiempos donde no existían el internet ni las señales informativas continuas —y cuando las emisoras radiales limitaban sus transmisiones a música sacra y breves comunicados—, el diario La Verdad montó un servicio especial de información continua en las pizarras ubicadas en los ventanales de su sede en la avenida Rivadavia.
Con cables de la agencia United Press y boletines oficiales, una multitud incesante se agolpó día y noche frente al edificio para seguir las alternativas de las honras fúnebres en Buenos Aires, obligando a la policía a intervenir para ordenar el tránsito vehicular debido a la marea de vecinos apesadumbrados.
Otra tapa del diario La Verdad de aquellos días de fines de julio de 1952 (Hemeroteca Archivo Histórico Municipal de Junín).
Postales del duelo: escuelas, estadios y la casa natal
Durante todo agosto, el dolor continuó manifestándose en múltiples puntos neurálgicos de la ciudad:
Estadio Sarmiento: Habilitó su hall principal para que los vecinos depositaran ofrendas florales al pie del busto de Eva Duarte.
La Escuela N° 1: Lugar histórico de su infancia, rindió un emotivo homenaje donde la docente Inés Camerini de Agorreca expresó en su discurso: "Esta casa de estudios hace un alto en sus tareas yquiere rendir justiciero homenaje a Eva Perón, ilustre y dilecta hija de Junín... No ha muerto, vive y seguirá viviendo eternamente". El diario rescató en sus páginas las planillas escolares que atesoraban su paso por el 3° y 6° grado.
La casa natal como la presentaban las crónicas periodísticas de la época: El frente de la vivienda de la calle San Martín 70 (actual Lebensohn) se convirtió en un altar popular cubierto de flores frente a una gran fotografía de la abanderada de los humildes.
Viajes a la Capital: Varios vecinos emprendieron travesías hacia Buenos Aires para despedirla; algunos incluso lo hicieron en bicicleta, como Irma Pérez de Carballeira, José Ramón Vázquez y su familia, Alejandro Marmisolle, Marcelo Ybalo, Carmelo Durán, José Leonardo Fernández, Héctor e Ismael Pavón y numerosos obreros ferroviarios.
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| Fotos publicadas en el diario La Verdad a fines de julio y principios de agosto de 1952 (Hemeroteca del Archivo Histórico Municipal de Junín) |
Foto: Facebook Junin en el recuerdo.
A un mes de la partida: la marcha de las antorchas
El martes 26 de agosto de 1952, al cumplirse el primer mes de su fallecimiento, Junín protagonizó una de las manifestaciones de fe popular más multitudinarias de su historia.
La jornada comenzó con un solemne responso en la iglesia San Ignacio de Loyola oficiado por el Pbro. Juan Manuel Respuela. Al finalizar el oficio religioso, miles de vecinos congregados en la Plaza 25 de Mayo y la avenida Arias iniciaron una manifestación cívica de antorchas.
La columna recorrió en absoluto silencio las calles céntricas hasta estacionarse frente al solar natal de la calle San Martín. A las 20:25 en punto —hora exacta del fallecimiento de Evita—, en medio de un silencio impresionante, todas las antorchas fueron apagadas simbólicamente, concluyendo el acto con una desconcentración respetuosa y acongojada.
Fotos: Homenajes a Eva Perón al cumplirse un mes de su fallecimiento, en agosto de 1952 (Hemeroteca del Archivo Histórico Municipal de Junín)
Red de autoridades y representantes presentes en las honras de agosto
Los registros periodísticos de la época dan cuenta de la masiva presencia de referentes de todos los sectores de la comunidad juninense que acompañaron los actos:
Municipal y Político: Intendente Patricio Manifesto; Presidente del Concejo Deliberante, Alberto Derch; Concejales Lorenzo Barbero, Gabriel Parra, Dr. Antonio Peralta Peretti, Rafael De Miguel, Raúl Baumann y Raúl Oubiña; Secretario Gral. Aldo A. Navarro; Diputado Nac. Dr. Héctor A. Blasi.
Fuerzas Armadas y de Seguridad Teniente Coronel Julio César Schiaffi (Destacamento de Exploración Mecanizada C-15); Coronel J. Lazzari; Capitán Julio Palacios; Jefe de la Unidad Regional de Policía, Inspector Mayor Rafael Spizzirri; Comisarios Alejandro Lavandeira, Manuel A. Tucci y Héctor Etchepare; Subcomisario R. Avellaneda.
Sector Ferroviario:Norman Baillie (Jefe Dpto. Mecánico F.C. San Martín); Nicolás Yorio (Jefe Divisional Talleres); Fernando de la Rivas (Jefe de Estación); Alfonso Vigil (Jefe de Personal); Dr. Eduardo S. Martínez (Director Policlínico Ferroviario).
Bancos e Instituciones:Juan M. Amadeo (Gerente Banco Nación); G. Capponi (Gerente Banco Provincia); Juan Enrique Viterbori (Gerente Banco Hipotecario); Francisco Costa, Victoriano Rigada y C. Badoni (Directorio Banco Junín); Moisés Díaz (Sociedad Comercio e Industria).
Educación y Salud Prof. Luis Ambrosini (Rector Colegio Nacional); Prof. Alberto Di Liscia (Director Escuela Normal); Prof. A. Di Grillo (Escuela-Fábrica N° 25); Inés Camerini de Agorreca (Docente Escuela N° 1); Dr. José L. Bozzetti (Asistencia Pública); Dr. Héctor Borcosque (Hospital Nacional "M. Arrieta").
Judicial y Reparticiones: Dr. Waldemar F. Izquierdo (Juez del Tribunal del Trabajo); Escribano Pedro Barnetche (Registro Civil); Delfor Ohyanarte (Correos y Telecomunicaciones); Ernesto A. Pettinaroli (Teléfono de la Pcia.); Oscar Alfaro (Réditos); Ing. Juan R. Villar (Vialidad Pcia.).
Comunidad y Vecinos: José M. Damasco (Junta Parroquial); Gonzalo Díaz (Vicecónsul de España); Juan MacLoughlin (Reservistas); Andrés Iturbide (Vitivinícolas); Dr. Oscar Venini, Ing. H. Cavadini, Dr. Rubén C. Magadán, Dr. Armando R. Lamberti, Héctor V. Ferrari, entre numerosos vecinos.
Cuando Eva Perón concurría a las aulasEn esos días de 1952, el diario La Verdad publicó: "Cabe a la escuela Nro. 1 de nuestra ciudad, el honor de haber contado entre sus alumnos a la mujer que más alto llegó por su posición y por la trascendencia de su obra, en los últimos tiempos.
En efecto, y como se ha afirmado reiteradas veces, Eva Perón frecuentó sus aulas y aquí la vemos con quienes con ella concurrieron al sexto grado. En la fila superior, de varones, figuran en la foto que acompaña a estas líneas de izquierda a derecha: Penne, I. Mata, Amicucci, M. Pagella, Dr. Almarza y Serritella. En la segunda fila: Núñez, Dr. O. Tallone, Mastroberardino, Caratti, Casal, Fernández y A. Butti, A. Loguzzo, Rodríguez y Dr. Ruggiero. En la 3a. fila, parada, Sra. Sosa de Dabat y sentadas: Elsa Sabella, María Eva Duarte de Perón, Querubina Quercia de Haylli, Tortoriello de Howden, Banchimoli, Bolado, Dra. Ferrero, Dubini y M. Torreagiani de Albisú".
Foto publicada en agosto de 1952 por el diario La Verdad (Hemeroteca del Archivo Histórico Municipal de Junín)El impacto simbólico de la partida en el territorio natal
El tratamiento que la comunidad de Junín dio a la enfermedad y posterior fallecimiento de Eva Perón no representó un mero acatamiento de las directivas de duelo oficial emanadas desde la Capital Federal. Por el contrario, la respuesta local expuso la profunda arraigambre territorial del fenómeno peronista y la peculiar relación afectiva que la ciudad mantenía con su "hija dilecta".
La convergencia de las instituciones locales:
Los registros de julio y agosto de 1952 revelan una adhesión unánime que atravesó todas las esferas de la vida civil. Desde la paralización del gigantesco motor ferroviario —corazón económico de la ciudad— hasta el cierre de clubes deportivos, entidades bancarias y comercios, la ciudad suspendió su dinámica habitual. La presencia conjunta de las Fuerzas Armadas, el poder judicial, la Iglesia católica, las bancadas políticas y los gremios obreros en las honras fúnebres dio cuenta de una institucionalidad totalmente volcada al acontecimiento.
La dimensión popular y el fervor cívico:
El fenómeno no se agotó en los protocolos oficiales. La masiva concurrencia a las misas en la Iglesia matriz, las peregrinaciones en bicicleta hacia la Capital Federal y, fundamentalmente, la multitudinaria marcha de las antorchas demostraron una apropiación popular del duelo. Para las familias obreras de los barrios periféricos y los trabajadores de los talleres, la figura de Evita encarnaba la redención de sus demandas sociales; de allí que el dolor colectivo combinara la devoción religiosa con la mística política.
La reinvención del espacio urbano como santuario:
A través de las coberturas del diario La Verdad, se observa cómo la geografía urbana de Junín se resignificó durante esos días. La casa de la calle San Martín 70, la Escuela N° 1, el estadio del Club Sarmiento y la propia Plaza 25 de Mayo dejaron de ser simples lugares cotidianos para convertirse en puntos de peregrinación y memoria. Junín operó, en los hechos, como un espejo a escala del altar nacional en que se convirtió el país.
Una huella indeleble en la memoria juninense
Aquellas jornadas de julio y agosto de 1952 marcaron un punto de inflexión en la historia contemporánea de Junín. La muerte de Eva Perón congeló por un mes la vida cotidiana de la ciudad, pero al mismo tiempo consolidó un mito que trasvasó las fronteras del tiempo.
A través de las antorchas apagadas en absoluto silencio a las 20:25 de aquel 26 de agosto, el pueblo de Junín no solo despedía a una de las figuras más influyentes de la política internacional del siglo XX, sino que le rendía tributo a la niña que alguna vez caminó por sus calles y habitó sus aulas. La minuciosa crónica de la época atesora el testimonio de una comunidad que, por encima de las doctrinas, vivió el luto con una conmoción íntima, colectiva e imborrable.
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