Los últimos testigos del Fuerte: Relatos de los vecinos que fundaron el alma de Junín
LOS ROSTROS DE LA PRIMERA CENTURIA. El Álbum del Centenario no solo registró edificios y estadísticas; atesoró las biografías de los "Antiguos Vecinos". Desde la mujer que conoció al Comandante Ruiz hasta el militar que durmió en un rancho de latas, estas son las historias de quienes cimentaron nuestra grandeza antes de que los laureles del progreso los cubrieran de olvido.
En la sección "Antiguos Vecinos", el Album del Centenario presenta a juninenses que por distintas razones se destacaron en esa historia de parte de la primera centuria de la Ciudad y eran testimonio de sus orígenes en la época del Fuerte y residían aquí en el año del primer siglo juninense. Son los testigos que sobrevivían en 1927 y eran la memoria viviente de los tiempos que la pujante Ciudad que hoy conocemos era Fuerte y pueblo.
La estirpe del Fortín: Ciriaca Fernández Balmaceda
Con 84 años en 1927, Doña Ciriaca era un puente directo con la fundación. Hija de pobladores instalados en 1836 y prima del Capitán Lorenzo Balmaceda, su vida transcurrió en el Cuartel 9, en tierras que el mismísimo Juan Manuel de Rosas dio a su padre. Recordaba con lucidez al Comandante Pepe Ruiz y al Comandante Maru, ese militar con alma de médico que salvaba niños en la frontera. Bautizada por el cura Carlos Torres (quien llegaba desde Salto una vez cada cuatro años), Ciriaca representaba la fe y la tenacidad de la mujer de frontera.
El olvido y la gloria: Facundo Barrera
Nacido en 1840, Barrera era una "reliquia" que se crió entre las tropas del Fuerte Federación. Hijo de militar y soldado él mismo, peleó por una civilización que, al llegar su vejez, pareció darle la espalda. En 1927, mientras Junín celebraba su opulencia, este benemérito servidor vivía solo en un rancho de latas. El Álbum del Centenario lanzaba un ruego que hoy, en 2026, resuena como una deuda: “No permitamos que su muerte se produzca en un rincón de su rancho... acordémonos de este girón de la tradición”.
Propuesta JunínHistoria: ¿Por qué no impulsar hoy que una calle lleve el nombre de Facundo Barrera? Un acto de justicia para quien defendió la tierra antes de que tuviera alambrados.
Guerreros y Pioneros: Los Vargas y los Campoamor
Andrés Vargas: Nacido en Junín en 1855, fue testigo y protagonista de la captura del cacique Catriel en Olavarría, integrando aquella patrulla de veinte "junineros" que marchaban a la vanguardia.
Eugenio Campoamor: Llegado de España en 1881 tras dos meses de travesía en corbeta. Su carácter jovial lo convirtió en el cronista oral del barrio, relatando con riqueza de detalles la transición de pueblo a ciudad.
Los hacedores del progreso: Panizza, Mancho y Solari
La integración de los inmigrantes fue el motor del cambio:
Carlos Panizza: Recordaba cuando cuatro manzanas a cinco cuadras de la plaza valían apenas 30 pesos. Su familia fue testigo de cómo el valor de la tierra se multiplicó por miles en pocas décadas.
Manuel Mancho: Un nombre clave para nuestra identidad ferroviaria. Navarro de origen, fue quien desarmó los talleres de Mercedes para traerlos a Junín en 1885. Fue él quien medió ante los jefes ingleses para que los talleres no se fueran de la ciudad y quien promovió la apertura de la calle Mendoza (hoy Roque Sáenz Peña).
Alfonso Panizza: El carpintero y herrero de Lierna (Italia) que desde 1883 trabajó incansablemente, dejando en su hijo Alfredo la continuidad del oficio y el amor por Junín.
Ricardo Solari: Porteño de nacimiento pero juninense por elección desde 1875. Comerciante y revolucionario, fue uno de los grandes guardianes de la tradición local.
La Foto de la Posteridad
En aquella icónica imagen del Álbum, vemos a las personalidades que "cimentaron la grandeza". Sentados están Maliandi, Vázquez, Muñiz, Boya y Villamil. De pie, los doctores y vecinos que, como Daverede, Soba o Rossi, no solo vivieron la historia, sino que la escribieron con su trabajo diario.
Conclusión: Releer estas vidas nos permite entender que Junín no es solo un trazado de calles, sino una acumulación de sacrificios. Desde el rancho de latas de Facundo Barrera hasta la carpintería de Mancho, cada uno de ellos es un ladrillo en la estructura de nuestra ciudad.
Epígrafe de la foto en el Album del Centenario: "Grupo de antiguos vecinos que por su destacad personalidad contribuyeron a cimentar la grandeza de Junín. Sentados: de izquierda a derecha Antonio Maliandi, Roque Vázquez, Emilio Muñiz, N. Boya, J. Villamil. De pie: Dr. Daverede, J. Soba, L. Caino, Vicente Maturi. Tercera fila: Díaz Loza, Eugenio Campoamor, A. Soba, V. Martínez, J. González, V. Ganoeri, M. Carón y J. Rossi.
Imagen color generada por IA para juninhistoria
EUGENIO CAMPOAMOR
Desde hace nada menos que 57 años, reside en Junín Don Eugenio Campoamor.
En tan largo periodo ha sido testigo de numerosos hechos de nuestra historia local, los cuales relata con riqueza de detalles, dado su carácter jovial y expansivo.
Nació en España el año 1863, embarcado en una corbeta española que tardó dos meses para realizar la travesía, don Eugenio Campoamor, llegó a Junín teniendo la sonriente edad de 18 años.
Hoy que ya es anciano, sigue viviendo rodeado del afecto de su esposa y de sus apreciables hijos
CIRIACA FERNANDEZ BALMACEDA
"Esta anciana nacida en Junín tiene 84 años. Sus padres se establecieron en el fortín en 1836. Fue prima del capitán de guardias nacionales Lorenzo Balmaceda. Sus abuelos son de orígen español". Así comienza la descripción en el Album del Centenario de Ciriaca Fernández Balmaceda, una anciana que en el Centenario juninense había convertido en una de las pobladoras primeras de Junín sobreviviente en aquel lejano 1927.
Y agrega luego la biografía de doña Ciriaca: "Actualmente vive en el campo que don Juan Manuel de Rosas diera a su padre en el cuartel 9 en recompensa a sus servicios.
Recuerda bien los días inciertos de la conquista del desierto y entre los personajes del Fortín conoció al comandante Pepe Ruiz, al comandante Maru, muy aficionado a la medicina y salvador de no pocas vidas, especialmente niños, Abella, Villegas, Godoy y muchos otros.
Recuerda también el chiripá colorado que usaba su padre después de la caída del dictador -en alusión a Juan Manuel de Rosas- mencionando que durante este gobierno no hubo ladrones ni asesinos, porque la justicia se cumplía severamente para escarnio de los malhechores, terminando con toda la sabandija.
Esta señora fue bautizada por el cura que venía de Salto -en alusión a Carlos Torres el primer sacerdote que tuvo Junín- una vez cada tres o cuatro años.
Hoy, a pesar de su edad posee bien los cinco sentido, viviendo en su campo de cien hectáreas rodeada del afecto de su familia".
FACUNDO BARRERA CRIADO ENTRE LAS TROPAS DEL FUERTE FEDERACION"Este viejito de luengas barbas, melena criolla y de sentimiento profundo vive en Junín como una reliquia del pasado. Nació en el año 1840 y se crío en el Fortín entre las tropas que guarecían estos lugares.
Su padre, Don Luis Malagueño era militar y él, después, en su juventud, también se enroló en las filas del Ejército, peleando por defender la "civilización" para entregar estas tierras a los que vinieron muchos años después y que hoy viven en la opulencia sin acordarse tal vez de estos beneméritos servidores.
La culpa fue de ellos por haber nacido en un tiempo en que su patria no tenía alambrado y la hospitalidad era una virtud tan desarrollada que los pobladores de la República se vanagloriaban de ayudar al necesitado.
Lástima grande que para desdicha de los presentes tiempos no conservemos un poquito aunque más no fuera, de aquella gloriosa tradición que ha sido la mayor virtud del pueblo argentino y un galardón de nuestra raza.
Hoy este anciano vive solito, en un rancho de latas que el mismo construyera en un terrenito que le cediera un noble vecino que mitiga en parte la ingratitud del vecindario.
Acordémonos de este girón de la tradición argentina y no permitamos que su muerte se produzca en un rincón de su rancho de latas, solo y maldiciendo la nueva solidaridad de los tiempos modernos".
Ese era el deseo de los redactores del Album del Centenario hace precisamente, casi otros cien años atrás. Seguramente no se les cumplió, lamentablemente. Y la pregunta: ¿Porqué no impulsar el nombre de una calle a su nombre que al menos lo recuerde y perdure ese recuerdo como homenaje a tantos pioneros anónimos que contribuyeron a hacer grande el Junín que hoy vivimos?
ANDRES VARGASDon Andrés Vargas es rescatado también en el Album del Centenario de Junín, de 1928. Indica que nació en 1855 en Junín.
Y señala: "Fue testigo de numerosos hechos de nuestra historia local, cupiéndole el honor de haber luchado contra el salvaje y de haber contribuido como soldado de haber tomado como prisionero al famoso Catriel, en su guarida de Olavarría VER MAS HACIENDO CLIK ACA
Al respecto hace declaraciones interesantes.
Cuenta que salieron 700 hombres comandados por Lagos y que al frente marchaba una patrulla de "junineros" compuesta por veinte hombres al que le correspondió el honor de apresar al temible jefe.
Su hermano Francisco también actuó. Su padre también fue soldado a las órdenes del comandante don Roque Vázquez.
La familia Vargas merece la gratitud del país por su obra en pro de la civilización.
Es sobrino de don Pablo Vargas. Hoy vive en Junín rodeado de su familia" (Album del Centenario, 1928).
CARLOS PANIZZAMANUEL MANCHO









































Comentarios
Publicar un comentario