Rauch reclama por la llegada de presos para trabajar en el Federación, ponchos, más soldados y ayuda para la construcción de ranchos

 


La escribió el entonces comandante del Federación al Inspector General del Ejército José Rondeau, un 24 de marzo de 1828. La falta de brazos hace que la construcción de las dependencias del Fuerte parezca "interminable" relata el militar. Otra carta de la misma fecha también reclama por ponchos tras la llegada del otoño, también advierte por la cantidad de vacantes en la tropa. Presenta un cuadro desolador del primer tiempo: "Familias de las que tienen muchas criaturas chicas que están a la intemperie"


El 24 de marzo de 1828, Federico Rauch se dirige al Inspector General, reiterando una de las tantas reclamaciones elevadas por Escribano. Conocía, sin duda, la disposición para el envío de los presos al Fuerte, pero éstos no habían salido aún de Martín García, lo que demoraría todavía más los trabajos. Y de allí su reclamación:

"Con fecha 28 de diciembre último, el Ministro de la Guerra en contestación a una nota del teniente coronel don Bernardino Escribano en que hacía presente los pocos hombres que marchaba del Salto a empezar este Fuerte: dice que respecto a que a la llegada de dicho Jefe invertiría algunos días en hacer vareadas previsionales, antes de emprender las obras permanentes, consideraba suficiente aquellos trabajos provisionales los treinta y dos prisioneros y los expedicionarios, y que luego sería remitido lo que se exponía hacer falta para emprender los trabajos del establecimiento pero a mi llegada he encontrado que con sólo aquel número de prisioneros y tropa del regimiento se ha seguido la obra, que sin embargo de estar bastante adelantada en proporción, de los pocos brazos con que se ha contado, creo imposible que se concluya lo mucho que resta, si no se aumenta el número de individuos que es preciso para conseguirlo.

Yo cumplo con un deber haciendo presente a V.S. esta circunstancia para que se sirva procurar l aumento de los operarios de este nuevo establecimiento considerando que aunque toda la tropa franca se emplee a el trabajo, es insuficiente su número para llenar su objetivo, pues V.S. sabe la poca fuerza del Regimiento y contando con él solo y las provisiones la obra es interminable.

Dios guarde a V.E. muchos años. Fuerte Federación, marzo 24 de 1828.

Fdco. Rauch

Con la misma fecha, el Comandante del Fuerte, hace, igualmente reclamación de una parte del vestuario de la tropa: el poncho. Debemos recordar la utilidad de esta prenda en todos los usos que le daba el soldado: abrigo en invierno, montura para el caballo, bolsa de vituallas y enseres, escucho para la lucha, etc.:

"No habiendo surtido ponchos en el último vestuario que se sirvió en este Regimiento, se hace sentir mucho en el soldado  la falta de prenda tan necesaria en la entrada de la estación fría en que los soldados no pueden sufrir en el servicio que pacientemente tiene que hacer a la intemperie.

V.S. sabe muy bien que esto así sucede y espero que se dignará determinar lo conveniente a ese objeto".

Rauch, insiste por nota, sobre la necesidad de completar los cuadros de su Regimiento. Es terminan con respecto a tener un buen regimiento para lograr una mejor defensa.

Incluye además, como informe ilustrativo, la "Relación de los individuos generales del Regimiento 5 de línea", que desde junio de 1827 hasta marzo de 1828 por las causas que especifica en la misma, han dejado 380 plazas en el Cuerpo, que son necesarias cubrir:

"Señor Inspector General y brigadier D. José Rondeau. 

Interesado como lo exige mi deber, en llenar todos los objetos que el superior Gobierno se ha servido encargarme cuando me hace el honor de confiarme el mando de esta frontera, es de mi obligación representar a V.S. que la poca fuerza que tiene el Regimiento de mi mando es un motivo poderoso, para desconfiar que aquellos se cumplan. En el día tiene este Regimiento 330 plazas de las que V.S. no ignora que siempre hay bajas en el Hospital, caballadas y otras comisiones indispensables en un cuerpo, con lo que queda reducido a poco más de 200 hombres disponibles. 

A este estado ha llegado el Regimiento en virtud de las bajas que ha tenido desde el mes de junio y julio del año pasada que contaba 560 piezas, pero la deserción y los dados de baja por orden superior e inútiles, y el no haber tenido sino una u otra alta casual; lo han disminuido como ya he dicho, y probablemente cada día será más si no hay entrada de reclutas.

El que suscribe cree muy conveniente dirigir a V.S. esta exposición que es seguramente interesante quedando de ella estriba el verdadero concepto que la superioridad puede formar de la seguridad y adelantamiento de la frontera, debiendo yo hacer presente que el buen resultado de una y otra cosa no puede ser responsable en la actualidad, en consecuencia de los motivos en que me fundo.

Dios guarde a V.S. muchos años. Fuerte Federación. Marzo 24 de 1828. FEDERICO RAUCH".

La "relación" por la cual determina las bajas habidas en el regimiento, es alarmante:


Las cosas no se habían hecho como estaban previstas, o por lo menos, como se habían ordenado desde el Gobierno.

Rosas, bajo la impostura de un título que no le confería muchos atributos, no cumplió, siquiera como intermediario, con los envíos al Fuerte Federación.

No hemos hallado antecedentes que demuestren que alguna vez estuvo en el Fuerte hasta la fecha en que establecemos la referencia histórica, pero sí activando la acción de Bahía Blanca, donde luego, con la habilitación de su puerto, estaría en la expansión de sus intereses comerciales.

En su vida, demasiado cómoda, no le preocupaba, por cierto, el problema interno de los fuertes restantes,

Sin embargo, dice Ramírez Juárez:

"En las continuas recorridas de inspección, el coronel Rosas llevaba a sus inmediata órdenes, un personal compuesta de la siguiente manera: 4 ayudantes, 1 cirujano con botiquín, 4 esclavos, 5 camperos de confianza, 5 camperos conchavados, 1 baqueano, 56 peones, 1 capataz, 4 peones carreteros, el estanciero don Pedro Burgos y 3 personas. Lo que hace un total de 85 personas, asó como también las subsistencias necesarias para ese personal y un repuesto de 200 caballos de su propiedad".

Olvidó decir Ramírez Juárez, que Rosas como Huidobro, llevaba también dos bufones, para alegrar las noches en sus lujosas tiendas en el desierto.

Por eso, las comunicaciones urgidas desde el Fuerte, reclamando toda clase de protección, muestran el enorme sacrificio de los que estuvieron en la fundación y su mantenimiento. Rauch, que conoce el problema se esfuerza por explicarlo:

"Para que el superior gobierno vea realizados los beneficios que se propuso proporcionar a la provincia cuando dispuso la formación de la nueva frontera, creo de mi deber como encargado de este punto hacer presente a V.S. las observaciones siguientes para que se sirva ponerlo en conocimiento de la superioridad.

Al tiempo de emprender esta fuerza su marcha desde el Salto, se dio orden en el Cuerpo pata que cada individuo que a ella pertenece pudiera traer consigo su familia prometiéndoles los palos y demás auxilios para hacer sus ranchos. Esa orden fu dada por el Jefe que se hallaba entonces a la cabeza del regimiento y en virtud de promesas hechas a este, esperó de parte del señor Ministro de la Guerra y del Sr. Comandante General de Milicias, pero aún cuando no hubieran ofrecido dichas circunstancias, es una medida indispensablemente necesaria el que se proporcione a las familias de la tropa estos recursos y para el estado es un gasto de poca consideración y para el soldado es del mayor interés estando en la imposibilidad de proporcionárselo por si mismo. Ha venido un número regular de familias y más que se han podido esperar, aguardando hasta ahora que se les proporcione auxilios para levantarse un triste rancho, pero la estación fría se presenta con rigidez, las familias de las que tienen muchas criaturas chicas están a la intemperie que causa tanta más compasión cuando se considera que por la carestía de los géneros y el escaso sueldo de sus maridos se hallan medio desnudas. 

Muchas de ellas regresan a la frontera vieja  en donde no falta quine de compasión les de abrigo en algún rancho y un pedazo de carne para su manutención, atrás de cada familia se desertan algunos soldados, pues es impracticable el contener hombres en un lugar donde no existen mujeres.

Lo expuesto será suficiente para conocer que de este modo, este establecimiento, lejos de prosperar se irá disminuyendo diariamente y el Gobierno no verá el fruto de sus benéficas miras; los gastos hechos hasta ahora no proporcionan un resultado útil y los jefes encargados de estas obras se esmeran en vano en su adelanto".

Con respecto a la repartición de tierras tan prometidas, en otros de los párrafos de su carta, reclama:

"La resolución sobre el ejido del pueblo sobre los terrenos de las chacras y estancias, y de los solares, que puedan darse en propiedad es igualmente interesante para que no se demore".

En los últimos párrafos, sabiendo del sacrificio que aquellos costaba, Rauch anticipa:

"El jefe que suscribe está íntimamente persuadido de que si la superioridad se digna proporcionar los auxilios y dar la protección necesaria a este establecimiento tendrá dentro de poco tiempo una población regular, una frontera respetable y aún esta campaña igualará en breve al resto de la provincia. Dios Guarde a V.S. muchos años. Fuerte Federación, marzo 25 de 1828.

FEDERICO RAUCH".

Este reclamo del Comandante de la Guardia, no tendría resultado satisfactorio. Balcarce, instruía a la Inspección General con crudo realismo: 

"Dígase que siendo la existencia del Regimiento Nro. 5 en el Fuerte de la Federación accidental por ahora, y no estando el Gobierno obligado a dar casas para las familias, que se acomoden estas del modo posible hasta nueva resolución".

Se sumaría a esta comunicación una triste ironía. El día 28, el ministro indica a Rondeau:

"Ordénese al Comisario General de Guerra, apreste los artículos que constan en el presupuesto, encargándose de remitirlos al Fuerte de la Federación y avísese en respuesta al Inspector General, haciendo las observaciones que hace el Comisario General de Guerra sobre el exceso consumo en los renglones de sal y papel".

Los artículos de referencia son los que Rosas solicitara por comunicación del mismo día:

40 palas afiladas de puntear; 40 palas de apalear; 12 carretillas; 10 barretas hierro bien fundido; 100 cuchillos de punta.


FUENTE: 

"JUNIN, FUNDACION Y GOBIERNO 1827-1852", DE JORGE G. HOWDEN

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