1828: El pentágono del Federación surge en la geografía inmensa de la pampa

 

 


Sin mangrullo, el Fuerte que dio origen a Junín comenzaba a construirse. Los prisioneros brasileños habían comenzado el zanjado. Llegan cinco piezas de artillería. Las cartas de Escribano que relatan los graves problemas que se vivían en el incipiente puesto militar.


1828, es año de intensa actividad en el nuevo Fuerte.

Su fundación, no solo significaba el mantenimiento de un bastión enclavado en la inmensidad de la pampa. Significaba algo más: la fuerza inicial y propulsora de una suprema realidad futura.

Había que luchar, en aquella contingencia, contra todas las adversidades. Estaba el indio,  acechando, en la misma frontera despedazada de su poderío. Estaban las alimañas, en el rescate de sus predio, absorbidos por el empuje del hombre. Estaban las enfermedades, la lejanía, la soledad, el sol abrasante, el desconcierto y las fuerzas debilitadas que se multiplicaban en labores.

Los trabajadores eran muchos y diversos, los hombres, pocos.

Poco a poto se irían sumando los elementos más indispensables para las obras iniciales.

El ingeniero Schuster y el agrimensor Prat, habrían demarcado tal vez en los primeros días del año, en forma de pentágono, los fosos protectores, dentro de los cuales se levantaría la Guardia y estaría el gran potrero para los animales y los corrales de zanja. La dimensión y la forma de éste, difería en mucho de aquellos otros conocidos, circuidos por barreras de palo a pique y alto mangrullo de palmas enlazadas.

Los prisioneros brasileños habían comenzado el zanjado, prolongando jornadas agotadoras, en el esfuerzo por apurar la defensa.

Perichón, el comisario accidental, llegaría a la zona del fuerte el 3 de enero, en compañía de artesanos y transportando útiles y maderas para cuarteles y ranchos.

Cinco piezas de artillería son destinadas al Fuerte. Dos de a 8, con cureña de plaza, para los baluartes del frente; dos de a 2 y una de a 4 con cureñas de batallas para los tres reductos restantes.

Las armas de los soldados son pocas. La caballada mala.

Escribano comprende el esfuerzo y el sacrificio que aquello significa. Era -al decir de Cantú- el destierro. Y se advierte en su correspondencia.

Así escribe el 14 de enero: "La tropa del regimiento de mi mando está reducida a un corto número respecto al que se necesita para este.

El servicio de 

"La abundancia de sabandija que hay en ese destino, ha puesto la caballada del Regimiento a mi accidental mando en un estado de inutilidad que no cuento con ellos para un caso de repeler al enemigo; lo que me obliga a ponerlo en conocimiento de V.S.A para si tiene a bien ordene al comisionado don Javier Fuente, que de los caballos que existen en poder del Estado, ponga a mi disposición 400 de ellos y de este modo pueda responder del punto que se me ha confiado. Dios guarde a V.S.. Bernardino Escribano".

Dos días más tarde, en nota elevada al Inspector General Brigadier Rondeau, advierte claramente cuál es la situación en el Fuerte: "Principiando los trabajos del fuerte que el Supremo Gobierno ha tenido a bien confiarme su establecimiento, se toma la dificultad de la escasez de brazos para adelantar aquello.

La tropa del regimiento de mi mando está reducida a un corto número respecto al que se necesita para este.

El servicio de las caballadas que se aumentan de noche para evitar disparadas, tanto por la multitud de sabandija como por estar fuera de la querencia, muchos enfermos que hay en razón de la estación  y los demás servicios que a V.S. no se le ocultan hay un regimiento, disminuyen el número de hombres  con que se podrían contar el de los prisioneros, tampoco es suficiente para llenar este objeto, por lo que me dirijo a V.S. para que sirva hacer presente mi nota al Supremo Gobierno para que se digne a salvar mi responsabilidad en seguir el trabajo y en estar en aptitud en caso de invasión, pues si el primero se sigue con los soldados, cómo podrán estar otros capaces de desempeñar lo segundo. Dios guarde a V.S. Fuerte Federación, 16 de enero de 1828".


Así como Escribano se preocupaba por completar sus dotaciones, conseguir los elementos más indispensables, la salud de sus soldados y algunas familias que habían llegado con estos, también reconocía los méritos de quienes, en cumplimiento de sus obligaciones, se ajustaban al deber con profunda contracción.

Es como el citado Comandante recomienda a Balmaceda:

"El cabo de mi regimiento a mi accidental mando, Manuel Balmaceda, está desempeñando el servicio de baqueano desde hace un año y con bastante acierto, porque posee conocimientos muy prácticos de estos campos por lo que considero digno de recibir la gratificación de tal baqueano que está signada para los de esta clase, que son de 16 pesos, pues el nuevo punto en que me hallo es de tener diariamente una partida en el campo, lo que expongo a V.S. para que si tiene a bien se sirva apoyar la presente nota. Dios guarde a V.S. Fuerte de la Federación, enero 16 de 1828. BERNARDINO ESCRIBANO".

Con la misma fecha, presumiendo los problemas que se plantearían, ante la invasión de los indios amenazantes con el avance de la frontera, Escribano lo advierte y reclama instrucciones:

"Para no trepidar y poder obrar libremente en caso de que los bárbaros invadan cualquier punto de la Provincia y se pida auxilio, necesito que V.S. me ordene si debo darlo y dejar abandonado todo lo existente en este punto para la construcción del nuevo fuerte pues me hallo en el compromiso de que vacile mi honor por lo V.S. suplico suplico se sirva ordenarme lo que estime conveniente".


El 21 de enero, Rondeau eleva las notas de Escribano al Ministro de Guerra para su consideración, con el siguiente comunicado:

"La Inspección General tiene el honor de poner en el conocimiento del señor Ministro secretario de Guerra y Marina, las dos adjuntas comunicaciones (se refería a las del día 16) del Comandante del Regimiento 5 de Caballería de línea por las que da cuenta del inconveniente que le toca para la continuación de los trabajos del nuevo fuerte que está construyendo, y de la consulta que hace sobre si en caso de invasión de indios en algún frente de la campaña, debe prestar auxilio, permanecer en el fuerte o abandonarlo.

Sirva V.S. ponerlas en el conocimiento de la superioridad, y recabar la resolución que estime conveniente".

Con posterioridad a esta comunicación, sería elevada igualmente por la Inspección General, la carta remitida por Escribano con fecha 14 de enero.


El día 21 de enero, Rosas eleva una nota a Rondeau, relacionada con los trabajos realizados hasta dicha fecha, según el contenido de la correspondencia, que, compuesta en un legajo de 110 copias acompaña con la misma.

La nota citada expresa:

"Comisión de Buenos Aires. Enero 21, de 1828.

El Comisionado que suscribe, pasa al excelentísimo Gobierno de la Provincia por el conducto que le está advertido una noticia instruida de sus trabajos relativos al Fuerte de la Federación hasta el termino que manifiestan los antecedentes en copia, que se hace un honor de acompañar.

Se halla ya muy próximo el comisionado a separarse de la Capital, y en tal situación ha considerado de su deber dar cuenta de lo que en carácter de comisionado ha hecho desde que aceptado el nombramiento  se contrajo a ir preparando lo conducente a la extensión de las fronteras y al fomento y habilitación del puerto de Bahía Blanca bajo el plan aprobado por la honorable representación provincial, para procederse a la ejecución.

El punto para el Fuerte de la Federación ha sido el primero que ha visto arribar a él la expedición encargada al Teniente Coronel del Nro. 5 de caballería de línea, donde Bernardino Escribano. Por consiguiente es el adonde se ha dado principio a los trabajos del establecimiento, después de los nuevos reconocimientos a que son referentes las copias números 52/56 y 61, 69/71 que dieron por resultado la preferencia del local del Cerrito Colorado sobre la del Potroso.

El modo como el Comisionado se ha expedido desde el punto de arranque de su nombramiento, correspondencia que ha sostenido, línea de conducta que ha guardado y en fin, todo cuanto ha trabajado le ha sido prevenido y ha procurado cumplir hasta el momento presente, es lo que por conducto de la Inspección General instruye al Gobierno en 110 copias con su índice al frente, bastan a facilitar a un simple golpe de ojo la inteligencia de todo y de poner al corriente al que fuese encargado de examinar los procedimientos infrascriptos.

Desde el Nro. 1 al 19 se registran copiadas las notas oficiales de Gobierno aplicables al legajo que se acompaña. Desde el número 16 al 27 se hallan las copias del que suscribe, pasadas al Ministerio, con relación al proyecto en general. Desde el número 28 al 110 se ven las comunicaciones especiales sobre el Fuerte de la Federación, dirigidas al infrascripto y sus contestaciones, todo por orden de sus fechas. Por consiguiente, preparada la obra de la planificación del nuevo Fuerte en los términos en que ha podido desempeñarse el comisionado,  ya nada más resta, sino instruir al Excelentísimo Gobierno de la Provincia del cumplimiento que ha dado.

Esto es lo que se propone y lo que en ocasión hace en modo instructivo y claro que presenta la clave de las 110 copias". J. M. DE ROSAS.

Nota elevada por Escribano el 16 de enero de 1828 al Inspector Gral. Rondeau desde el Fuerte Federación.

(Fuente: Junín, Fundación y Gobierno de Jorge G. Howden)




ADHIEREN AL CICLO HISTORIAS FUNDACIONALES HACIA LOS 195 AÑOS DE JUNIN




 











































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