El Cine Guarani: "Funciones todas las noches, vistas altamente morales y novedosas"
Así se describía en sus orígenes la crónica de la sala recordada del cine que tuvo el barrio Pueblo Nuevo inaugurado en 1911 y su edificio estilo art decó que abrió en 1935.
El jueves 9 de marzo de 1911, Arturo E. Amorín inaugura en calle España 268, el Gran Café, Bar y Cinematógrafo “El Guaraní”. Ofrecía: “Funciones todas las noches, vistas altamente morales y novedosas”.
A partir de allí, la sala del barrio Pueblo Nuevo se convierte en otro centro de actividades culturales, sociales y hasta política. Por ejemplo, el 11 de septiembre de 1926 visitó la ciudad el diputado nacional Dr. Leopoldo Bard, quien dictó una conferencia en el cine Guaraní, sobre problemas de higiene pública.
Se presentó en el Guarani, Agustín Magaldi en una de sus actuaciones en Junín. Fue el 8 de diciembre de 1936, día en que también brindó un espectáculo en el Teatro Italiano.
El edificio del mítico Guarani -de estilo art decó un popular movimiento de diseño internacional con mucho auge entre 1920 y 1939- y que llega hasta nuestros días, se inauguró el domingo 16 de junio de 1935
En esas nuevas instalaciones, el 28 de enero de 1937, la crónica periodística de la época registra otro evento cultural: el conservatorio musical "Echemendi" efectuó su décimo primer concierto de alumnos animando el programa los niños Hilda Meza (piano), pedro Gambeta (violín), Oscar Obdulio Malizia (bandoneón), Victoriano Rigada (piano), Cirilo Murray (bandoneón), Matilde Murray (piano), Porota Carrillo (bailes clásicos). También actuaron Osvaldo López, Antonio Vilasek, Aída Fiorentino y Virginia Rocha.
El Cine funcionó en el barrio Pueblo Nuevo durante aproximadamente 65 años. Aún hoy son recordadas sus funciones y veladas que reunían a los vecinos y jóvenes del sector y de otros barrios de la ciudad. “Sonaba un timbre para llamar a la gente para ver la función”, afirman los memoriosos.
Otros recuerdan que "entre el San Carlos, el Italiano el Cristal Palace y el querido Guarani del pueblo nuevo, se repartían los sueños de toda una generación. San Carlos, Italiano y Guarani, tenían un mismo dueño, y las películas viajaban en bicicleta, de una sala a otra, lo que iba primero en uno, se pasaba segundo en otro. Lunes de "cowboy " , miércoles de cine argentino y fines de semana de estrenos que llenaban todo. Y los chicos esperando el matiné los sábados con los capítulos del Zorro".
Posteriormente, promediando la década de 1970 hasta principios del siglo XXI, funcionaron varias confiterías bailables que marcaron una época y aún permanecen en la memoria: Stadium, Colapso Music, Hollywood, Disco54 fue la última, en la primera década del siglo XXI. Posteriormente fue sede de una Iglesia Evangélica y funciona actualmente una sucursal de la Pinturería Noba Color.































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